viernes, 4 de octubre de 2013

Momentos difíciles

Cuando las cosas se pongan difíciles, es momento de mostrar el fruto de la madurez que con el tiempo fue formándose y surgiendo. En los momentos que la adversidad se siente más fuerte, cuando logra sacarnos de nuestro centro interior, desesperarnos y desorientarnos hasta sentir que no sabemos dónde estamos parados. Es en ese instante donde el carácter de uno puede tomar varios rumbos, pero el decisivo dependerá de cómo uno mismo procese los acontecimientos. Los acontecimientos externos muchas veces son inmanejables, mas no es así lo que ocurre con el interior, que depende de nosotros en última instancia. Si optamos por desesperarnos u optamos por estar en calma. Es mil veces mejor estar en calma, nos permite vislumbrar cualquier oportunidad de luz en nuestra quietud. Si uno opta por desesperarse, es como un lago que no está quiero, y por ello es difícil percibir las nuevas oportunidades que surjan. La desesperación suele traer más desesperación, mientras que la calma permite claridad de visión. Por eso, por más difícil que los momentos se encuentren, procura mantener la calma. Intenta describir lo bueno que se tiene para que no se te olvide que las cosas están siempre en movimiento, así como lo está el momento difícil, por más que parezca una muralla de concreto, si uno fluye en calma, podrá dar molde a la piedra tosca y tornarla en una piedra de rio.
                                                                                                                                                  Krisaltis