domingo, 13 de mayo de 2012

Protocolo de investigación para fenómenos anómalos



Protocolo de investigación para fenómenos anómalos

            Por Octavio Chon


Introducción

El presente protocolo es un intento de organizar y hacer metódica la investigación de fenómenos anómalos con el fin de lograr una mejor comprensión de estos sucesos que en muchas ocasiones las personas que lo viven o quienes intentan entender qué es lo que ocurre realmente se ven impedidos de contar con una buena estrategia de investigación. El término “anómalo” se empleará en vez de “paranormal” puesto que al decir lo segundo hay un juicio predeterminado del fenómeno mientras que en el primer término sucede lo contrario, es más, se deja pie a una amplia gama de posibilidades que incluye lo totalmente lógico hasta lo que podría no ser muy explicable en términos lógicos. La idea es reducir toda especulación que despegue de la realidad, lo cual es común puesto que la imaginación tiende a llenar el vacío dejado por el desconocimiento. Otro propósito del presente protocolo será el de guiar, orientar, a todo aquel que esté interesado en indagar estos fenómenos, otorgándoles ciertas pautas para que todo aquel que en realidad quiera investigar fenómenos anómalos no se deje engañar por el primer mercachifle que se le cruce en el camino. Hay que tener en cuenta además que este protocolo servirá para otorgar una explicación lo más racional y objetiva posible sin dejar por ello el lado humano que toda investigación involucra, lo cual se explicará en uno de los apartados del protocolo. La presente propuesta es una invitación a investigar, no ha de ser tomado como un canon sino como un modelo sujeto a modificaciones en el camino y según se necesite dada cada circunstancia.

            La objetividad que se necesita para poder investigar en estos asuntos requiere estar realmente libre de prejuicios. Muchas veces se tiende a investigar creyéndose objetivo, pero en realidad las apreciaciones dadas, incluso sin pruebas previas, es a tender alimentar el sistema de creencias o sistema de ideas preconcebidos. Para este caso se hace necesario un autoanálisis que pueda otorgar al investigador la solidez necesaria y la flexibilidad suficiente para poder comprender estos fenómenos que, de ser meros eventos normales se harán público en un informe, sea final o provisional, lo cual será tema discusión por los diversos investigadores que estén involucrados e interesados. Entonces, la objetividad de la que se hará uso involucrará une examen de la propia subjetividad con el fin de ser lo más fiel a la verdad posible, y por verdad se entiende la correspondencia entre los enunciados y los hechos, sin confundir el enunciado con el hecho mismo, el mapa con el territorio, ya que este detalle permitirá al investigador ser más flexible en sus apreciaciones pero no prejuicioso ni subjetivo en demasía y menos en caer en actitudes pseudocientíficas que en vez de aportar al tema lo dañan. Sin más preámbulos que hacer, el siguiente se presenta como el protocolo de investigación de fenómenos anómalos.



 
Antes de ir al terreno


11.      Antes de ir e indagar un sitio hay que descartar que se trate de un evidente fraude. Es fácil ver en los periódicos, en especial en la prensa amarilla, titulares que llaman la atención por su carácter sensacionalista, presentando la noticia totalmente distorsionada. Los fenómenos anómalos son presa fácil de estos medios, por lo que muchas veces uno nunca sabe si lo que están publicando tiene algo de verdad o nada de cierto. Por criterios de ahorro de tiempo sería conveniente no dar mayor atención –incluso puede que la noticia por más sensacionalista que se la publique en realidad tenga un trasfondo verdadero, pero tomaría tiempo averiguar descartar lo real de lo falso- a lo que se publique en la prensa amarilla en lo relativo a estos casos y por el contrario, enfocarse en lo que uno mismo podría ir encontrando o sino verificar si algún caso por más absurdo que suene vale la pena investigar.


22.     Una vez detectado un caso que merezca ser investigado se procederá a indagar la historia del terreno en cuestión. Muchas veces se pasa por alto este detalle, y es que bajo el suelo, por ejemplo, del sitio en cuestión ocurrieron hechos o pistas que podrían servir en un futuro. En un caso de combustión espontánea de objetos sirve de mucho saber si el terreno está sobre un silo o un antiguo depósito de basura –lo que provoca metano- que esté generando de alguna manera esos eventos. Es relevante saber tanto la historia geológica como la historia de la gente que ha vivido allí para armar un perfil completo del terreno.


33.      Además será importante saber la estructura del sitio, si acaso es una casa o fábrica, indagar de qué manera ciertos eventos podrían estar causando lo que aparentemente es anómalo. Verificar si hay alguna cañería malograda que origine ruidos que podrían asustar, el material de la casa, a veces existen sonidos que se dan por el cambio de temperatura en el exterior haciendo que, por ejemplo, la madera suene cuando roza con otros objetos. Es importante descartar cualquier fuente con el fin de evitar futuras sugestiones


44.    Es imprescindible contar con un buen equipo técnico, material y humano. Adquirir el equipo material normalmente es costoso, comprar cámaras que puedan grabar las 24 horas del día, cámaras que detecten el calor, sensibles al movimiento, etc. El investigador debe asumir que entrar en esta área de manera metódica y con un procedimiento adecuadamente a la altura de las circunstancias necesita de un equipo que en suma saldrá costoso. Ésta es una desventaja que muchas veces suelen pasar los que recién inician la investigación en esta área. Comprar grabadoras digitales, detectores electromagnéticos y de componentes químicos en el aire, y aparte de todo esto, un equipo de repuesto. Es más que normal que por diversos motivos, desde la ley de Murphy hasta por actividad anómala, el equipo usado en ese momento deje de funcionar correctamente. Repuestos en la batería, en las cámaras, etc. Nada garantiza a uno, por ejemplo, que en el caso de combustión “espontánea” de objetos no se vaya a quemar una cámara.


55.   Los investigadores deben ser de preferencia personas comprometidas y constantes con la investigación, que tengan algún área en particular de especialización o que cuenten con la experiencia en su campo que pueda aportar algo a la pesquisa, de otro modo se convertiría en una reunión de aficionados que pasan el tiempo, similar a una reunión de amigos por la tarde. La mentalidad del investigador ha de estar libre de prejuicios y de juicios precipitados.


66.      Saber trabajar en equipo es importantísimo. Si el equipo no está bien conformado, si no tienen comunicación fluida entre los mismos, esto podría causar que la investigación no funcione y acabe en malinterpretaciones antojadizas motivadas por emociones contraproducentes generadas en base a este rechazo mutuo. Es importante tener discrepancias en perspectivas, pero no al punto de romper el trabajo en equipo.


 

En el terreno de investigación


77.      En cuanto al lugar de investigación, si se trata de una casa abandonada, una cárcel antigua sin habitantes, o una fábrica abandonada, lo ideal sería poner todo el equipo necesario dispuesto a registrar todo cuanto ocurra, de preferencia marcando con una x o cualquier símbolo los lugares en donde normalmente ocurren los aparentes fenómenos anómalos. Esto servirá para tener mejor organizado el punto de investigación y así evitar perder tiempo y recursos, ya que una pesquisa de esta dimensión necesita tiempo, a veces no logrando nada, a veces sí. Es importante montar un centro de operaciones donde uno de los investigadores pueda mantener control de los monitores, los walkie-talkie, etc., con el fin de organizar al grupo cuando sea necesario y de informarles de cualquier eventualidad, como por ejemplo si lo que creyeron ver fue realmente un objeto moviéndose o simplemente una sombra.


88.      Si se trata de un lugar habitado el panorama cambia por completo. Ya no se tratará solamente de instalar el equipo necesario, sino de hablar con las personas del lugar, tener empatía para poder tener cierto grado de comunicación óptima con los que viven en el lugar y considerar el lado humano de la investigación. Muchas veces las personas no responden de igual manera si se les trata de explicar de que el evento que sucede es un fenómeno anómalo que podría ser lógicamente explicado, por lo que por cuestiones de practicidad se podría recurrir al sistema de creencias de los habitantes. Si se trata de una familia, por ejemplo, se podría llamar a quien ellos más confían, sea un sacerdote o alguien dentro de su sistema espiritual –o sino a un psicólogo si resulta más conveniente, aunque a veces la gente deposita más su confianza no tanto en la ciencia sino en otras áreas. Esto permitirá mantener a los habitantes relativamente calmos mientras la investigación sigue su curso. A la par de esto, se necesitará investigar a los habitantes del sitio para descartar cualquier posibilidad de origen humano, es decir, saber si la fuente de esos fenómenos proviene de alguien en particular, sea un pirómano astuto o alguien que quiere llamar la atención. El trato hacia la persona no debe ser de cuestionario policial, no se sabe aún si se trata de algo causado por él o ellos o si realmente no depende de ellos en lo absoluto. El que mantenga contacto constante con las personas habitantes será de preferencia alguien con mucha empatía. El lado humano de la investigación no debe dejarse de lado y mucho menos culparlos precipitadamente de engaño, esto puede herir susceptibilidades e impedir una investigación más fluida. El error que muchos podrían cometer es el señalar de mentirosos a quienes están dando su testimonio. Sea verdad o no, el hecho de señalar a alguien como estafador altera las circunstancias de la investigación porque lo que se intenta es de mantener las mismas condiciones que originaron el fenómeno anómalo. Es mejor tener la aceptación –al menos por agrado hacia los investigadores- que el rechazo de los habitantes a lo largo de toda la investigación.


99.      Es importante no dejar ningún punto descuidado de la pesquisa ya que esto es causa común para que la imaginación vuele y la sugestión reine. La imaginación es buena para dar especulaciones y tratar de resolver problemas, pero en el lugar menos idóneo se convierte en una traba más que en una herramienta para la dilucidación del fenómeno.


110.  De ser posible debe conseguirse gente que esté especializada en campos de ciencia como física o química, o según el caso llamar a quien se crea conveniente para dar las explicaciones pertinentes. Esto posibilitará dar respuestas y alternativas de solución para los eventos que están ocurriendo. A veces esto podría dificultarse por los prejuicios académicos que existen en cuanto a este tema. El temor a no saber responder ante los eventos o el miedo a perder la reputación suelen ser factores que los científicos consideran antes de meterse a indagar algo que podría ser un total fraude. Sin embargo, hay que recordarles que la idea es justamente lo contrario, se trata de hacer honor al conocimiento disipando cualquier punto de ignorancia,  no hay otra manera de esclarecer esos eventos. Si no se hace esto los charlatanes estarán a la espera de la primera llamada ante la ausencia de profesionales.


111.  Acudir a la comunidad escéptica para que envíen a una persona indicada a investigar también sería ideal. En lo posible que sea alguien en un campo científico y que tenga empatía porque de ser el caso que esté en una zona donde hayan habitantes esto le servirá de mucho para dar una buena imagen de lo que un investigador crítico debería ser. No se trata solamente de ver solo lo objetivo –en el sentido de considerar todo como objeto de investigación- sino también considerar el lado subjetivo –la empatía- y así poder avanzar de manera rápida ahorrando tiempo y recursos. En definitiva, se trata de ser prudentes para no entorpecer la investigación. Uno no deja de ser científicamente objetivo por esto.


112.   Es importante anotar todos los eventos que acontezcan. Cada suceso ha de ser debidamente registrado cuidando los detalles para evitar malinterpretaciones que a la larga puedan afectar la conclusión final. Ser metódico y ordenado servirá bastante.


113.   De ser posible que cada uno de los miembros se dedique a un área en específica en la investigación. El que sea hábil y sepa de audiovisuales puede estar a cargo de examinar el material recopilado; quien tenga empatía puede ser el puente con los habitantes del sitio; y así en más, distribución de la labor en partes para facilitar el todo. Posteriormente se harán reuniones para analizar y contrastar todo lo recopilado para hacer un informe de los eventos que han acontecido en el día, la semana o el mes. Esto deberá ser comparado con casos anteriores o con otros sucesos que ocurrieron en otros sitios para poder ver si existe alguna similitud y encontrar alguna pista.


114.   Si se presencian sucesos anómalos lo ideal no es irse corriendo sino quedarse y repetir las condiciones por las que el evento ocurrió. Examinar qué pudo haberlo ocasionado. Revisar la cámara y la grabadora digital para poder examinar qué cosa ocurrió realmente. Preguntar “al aire” si alguien está ahí, posiblemente alguien esté oculto o un animal esté por allí. Dirigir la palabra a lo que sea que esté ahí podría provocar una reacción de quien se podría estar ocultando. Todo esto debe estar registrado tanto por la cámara –nocturna si no hay luz- como por la grabadora digital. Toda la evidencia será recopilada para al final dar un veredicto.


115.   También toda sensación inusual que puedan sentir los investigadores deberá tenerse en cuenta ya que podría ser indicio de alguna corriente de aire quizá, de algún campo electromagnético (para lo cual se necesitará un medidor de electromagnetismo), y así en más. Es posible que la sugestión misma haga que los investigadores piensen que hay alguien aparte de ellos, para esto será necesario también corroborarlo con los datos recopilados.


116.   El uso de “gatillos” sería conveniente. Los “gatillos” son generadores de eventos, es decir, usando la lógica de cómo un evento podría haber ocurrido se podrían repetir las mismas condiciones. Uno puede usar la imaginación para variar las circunstancias y usar el “gatillo” de la manera más apropiada ya que no siempre se trata de un mismo objeto de uso para emplearlo como “gatillo”. Puede ser desde la ubicación de las personas, la persona misma, hablar de lo mismo, usar un objeto que aparentemente lo genera, etc. Sería como revivir el suceso pasado usando los mismos artefactos que se usaron en ese instante.


117.   Si alguno de los investigadores es moderadamente creyente y se siente mejor portando algún “amuleto”, no habría inconveniente en que lo use. El investigador debe sentirse en lo posible lo más cómodo para poder hacer su labor. Desde el punto de vista de la investigación lo que contará son las pruebas que se recopilen. Hay que tener en cuenta que es importante recopilar la mayor cantidad de evidencia posible.







Luego de la investigación en el terreno


118.   Luego de la investigación del suceso se procederá a recoger todo el equipo y a reunir a todos los investigadores.


119.   Posiblemente las personas que vivan en el lugar aún se sientan inseguras –si es que la zona de investigación es habitada- pese a que se le explique que tal o cual fenómeno  tiene una explicación. En ese caso no habría problema en que el lado humano –el sistema de creencias, su psicología- tome acción. Esto no tiene que ver con la recopilación de datos para un posterior análisis, pero se menciona porque es una variable recurrente en esta clase de investigaciones. No es de asombrar que se acuda al sacerdote de la comunidad o a quien más confianza depositen los habitantes –es bastante frecuente que le crean más al representante religioso local que al propio psicólogo. Si eso es necesario para que los habitantes se sientan tranquilos no hay problema en que se haga. Téngase en cuenta que los investigadores no son policías de creencias y por tanto no tienen poder sobre otros para cambiarles de opinión aun cuando la explicación más lógica se haya expresado. Tampoco se trata de cambiar el sistema de creencias de todo el mundo en pos de la racionalidad, eso sería idealista.


220.   Una vez reunidos los investigadores se procederá a analizar parte por parte las pruebas. Si se puede, se analizará con un especialista en el campo competente que se necesite para dar explicaciones científicas. La idea es evitar dar juicios precipitados basados en la ignorancia, o por lo menos dar explicaciones provisionales especulativas hasta que se llegue a un conocimiento más profundo en base a la información especializada.


221.   De no ser posible dar con una explicación dentro del sistema lógica científico, lo siguiente será tomar nota y resaltar el evento catalogándolo como anómalo. Es posible que haya sucedido algo que aún no tenga explicación y que quizá nunca tenga explicación suficiente.


222.   Dar con evidencia de fenómenos anómalos no significa dar validez a todo el conjunto de creencias relativas a estos fenómenos. Simplemente se trata de haber obtenido evidencia irrefutable –al menos por el momento- de que algo está pasando y no puede ser explicado aún.


223.   De ser el caso un fraude o simplemente un conjunto de sucesos diversos se procederá a hacerlo igualmente público declarando que se trataba de un hecho totalmente explicable.


224.   Aquí la labor del investigador es doble porque desmiente lo que ha de ser desmentido y descubre lo que ha de ser descubierto. Su labor educativa con la sociedad es importante porque incentiva la investigación crítica y a no dejarse llevar por prejuicios que no permitan ahondar en una pesquisa más detenida.


225.   El informe que se haga sobre todos los hechos acontecidos en el terreno de indagación ha de estar estructurada de tal manera que las interpretaciones antojadizas queden reducidas prácticamente a cero. Ha de ser de tal forma que de ser posible cualquier persona en el mundo que lo lea pueda llegar a las mismas conclusiones.


226. En la publicación de las investigaciones o de los avances se debe evitar cualquier tono sensacionalista o que haga suponer que se hace un mero espectáculo para llamar la atención. La idea es no alimentar más el imaginario popular que asocia eventos anómalos con fraudes o engaños. Así, cuando se tenga una entrevista del caso, por ejemplo, se debe tener cuidado en no hacer afirmaciones donde no hay evidencia suficiente. Lo mejor está en ser prudentes y decir que se están haciendo estudios preliminares o se especula que podría ser tal o cual causa. El uso de palabras debe ser cuidadoso con el fin de incentivar más la investigación crítica que la imaginación apresurada.


Todo este protocolo ha de seguirse procurando la mayor objetividad posible sin descuidar el lado humano, como se ha mencionado. La idea es enriquecer el conocimiento de estos temas sin cerrarse en un caparazón ideológico, lo cual es anti-académico. Recuérdese que el procedimiento de este protocolo se puede enriquecer en la práctica, lo que significa que las pautas dadas aquí son susceptibles a ser mejoradas. El motivo de este protocolo es el de por lo menos dar una orientación para los que en verdad se interesen en estos temas y así se puedan preparar para la pesquisa. Mientras menos preparado esté uno más malinterpretaciones originará, lo cual alimentará el ideario popular de “fenómenos paranormales” retro-actuando sobre la perspectiva de los especialistas, generando un rechazo de ellos hacia esos temas.

            Éxitos en su investigación.

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