jueves, 5 de noviembre de 2009

El acuoso timo del hado

EL ACUOSO TIMO DEL HADO
Juan José Morales

La próxima vez que tome un vaso de agua, no se limite a echársela entre pecho y espalda. Antes de beberla, mírela como si estuviera contemplando al ser amado y diríjale las palabras más tiernas, dulces y cariñosas que se le ocurran. En reciprocidad, el agua, que aunque no tiene oídos puede escuchar, y aunque no tiene cerebro es muy inteligente, no se conformará con saciarle la sed, sino que lo colmará de salud, energía, vitalidad y espíritu de triunfador. Más aún: como los microbios que pudiera haber en el agua también son muy sensibles a las demostraciones de afecto, cambiarán de talante y en lugar de ocasionarle algún daño se comportarán benéficamente.
Por otro lado, aparte de las amistosas conversaciones, y dado que el agua además de ver, oír y pensar, sabe leer, puede usted manifestarle su afecto dejándole mensajes escritos pegados al botellón o garrafón. Y no se preocupe por el idioma, pues ella es políglota y entiende lo mismo español que francés, alemán, urdú, gaélico, latín, japonés, finlandés, polaco o cualquier otra lengua viva o muerta, y lo mismo ideogramas chinos que alfabeto latino, cirílico, griego o árabe, aunque no está muy claro si también comprende el lenguaje de signos de los sordomudos, la clave Morse y el código naval de banderas.
El agua posee asimismo una insospechada sensibilidad musical. Si se le pone a escuchar obras de Mozart, Vivaldi o Bach, se deleitará hasta el éxtasis y manifestará su satisfacción formando bellísimos cristales de hielo. Pero si en cambio se le somete a música de Poulanc —que, como se sabe, es medio disonante— o, peor aún, a música grupera, tecno o de rock pesado, los cristales resultarán horrorosos (tampoco está claro si ocurre lo contrario cuando quien elige la música prefiere a las bandas norteñas o las fiestas rave en vez de compositores clásicos).

DIVINIDAD LIGHT

Si todo esto le parece absurdo y ridículo y piensa que es sólo una tomadura de pelo, no se equivoca. Pero cientos de miles de personas sí lo creen y han vuelto millonario a un avispado caballero nipón de nombre Masaru Emoto, que puso en circulación esta sarta de desatinos como parte de la llamada teoría del hado, palabra japonesa que significa movimiento o vibración. Según Emoto —que en esto no es nada original, pues muchos otros charlatanes pregonan básicamente lo mismo— estamos envueltos por una energía muy especial que conecta a cada persona, planta, objeto y animal. Esa energía penetra todas las cosas —inclusive nuestro cuerpo— circula por ellas y luego “vuelve al aire en la Madre Naturaleza”.
El hado vendría a ser algo así como una versión light de Dios, pues está en todo y en todas partes pero nadie puede verlo, sentirlo, escucharlo o percibirlo de ninguna manera. Es tan sutil que no hay forma de registrarlo ni medirlo, ni siquiera con los instrumentos más refinados. Los únicos que pueden captarlo y manejarlo son —naturalmente— Emoto, sus adláteres y aquellas personas que pagan por asistir a sus cursos y conferencias o compran la variada parafernalia que vende.
Y es aquí donde entra en escena el agua, pues según Emoto, el hado nos envía “mensajes a través del agua que bebemos, con la que nos bañamos y con la del contacto diario”. Por eso hay que tratar de mantenerse en muy buenos términos con ella y cuidarse de ofenderla, disgustarla o maltratarla.

MICROBIOS ENOJONES

Lo que dice del agua se aplica igualmente a los microbios, que —asegura— “son como nosotros: trabajan con mucho empeño si se les elogia y alienta, y se vuelven perezosos si se les maltrata.” Evitar conflictos con ellos —y por tanto infecciones y enfermedades— es sencillísimo: basta decirles “muchas gracias” o cualquier otra frase de cortesía para que inmediatamente adopten propiedades benéficas. Pero, ¡ojo!, si se les dice algo así como “oigan, imbéciles”, o cualquier otra grosería, su enojo los volverá nocivos.
Para sustentar tales disparates, Emoto se presenta como Doctor en Medicinas Alternativas, y en efecto lo es. Lo que no dice es que el doctorado lo compró a la Open International University for Alternative Medicines de Calcuta, India, una institución “patito” dedicada a la venta de cursos por correspondencia y cuyos títulos valen un poco menos que el papel en que están impresos.
Respaldado por esa supuesta formación científica, afirma también que, como todos los fenómenos son energía de resonancia, con sólo cambiar las vibraciones de una sustancia se puede transformarla. ¿Cómo? Facilísimo: con la pura fuerza del pensamiento, la intención, el deseo y —sobre todo— la oración. Así podemos manejar el hado, modificar la realidad física, cambiar el mundo que nos rodea, recuperar la salud, triunfar en los negocios y hasta purificar el agua. No sólo de un vaso o una botella, sino de lagos enteros severamente contaminados, como afirma haber hecho con el pestilente lago Biwa de Japón, al cual sometió durante varias horas a un bombardeo de rezos con ayuda de 350 entusiastas seguidores. Resultado: ese verano casi no creció vegetación acuática en el embalse, lo cual atribuye Emoto a que por efecto de las oraciones, el agua “cambio su expresión”.
Así pues, en lugar de someter las aguas negras a complicados procesos de tratamiento en costosas instalaciones, bastaría depositarlas en estanques rodeados de altoparlantes que transmitan incesantemente bella música y fervientes oraciones para dejarlas tan limpias y puras como si acabaran de salir del manantial. Y en lugar de gastar dinero en antibióticos, sería suficiente pedirle de muy buena manera a los microbios que, por favor, sean tan amables de no dañar al enfermo.

GARRAFAS “ENERGETICAS”

Emoto no se limita a propagar disparates. Les saca muy buen provecho. Tiene un negocio llamado The World of Water con sucursales que funcionan a manera de franquicias en varios países —México entre ellos— y mediante las cuales, a través de “instructores certificados” se imparten conferencias sobre cómo tener buena salud, emprender buenos negocios, alcanzar la paz interior y lograr otras maravillas semejantes a través de la meditación, la música y la modificación de la energía interior con ayuda del hado.
Pero la parte más fructífera del asunto está en la venta de una enorme cantidad de productos para tratar al agua con el cariño, la delicadeza y las atenciones que se merece. Por ejemplo, vasos con diseños especiales —de los cuales hay una gran cantidad de modelos— a 99 dólares el juego de cuatro, jarras (20 dólares cada una), garrafas “energéticas” (129 dólares por unidad), posavasos de papel con cariñosos mensajes para el agua (4.50 el paquete), carteles (hay una docena diferentes a 10 dólares cada uno) o calcomanías para automóviles (4.50 cada una). Por sólo 17 dólares se puede comprar un oráculo de 48 naipes especiales —divididos en cartas de sanación, poder, inteligencia, etc.—, para “amplificar sus pensamientos y sentimientos positivos y lograr las cualidades y emociones que usted desea para sí mismo.” Si desea ofrecerle un concierto al agua antes de beberla, hay discos de música especial para tal propósito (20 dólares). Si en cambio quiere deleitarse escuchando una y otra vez las conferencias de Emoto, las puede adquirir, grabadas, a sólo 20 dólares cada una.
Por supuesto, se venden también —140 dólares el litro— botellas de agua "tratada" para darle la "geometría correcta" con el mensaje que su cuerpo debe recibir. Pero si prefiere garantizar su propio abastecimiento y a la vez estafar a otros, podrá producirla con cierto aparatejo llamado Scalarwave MiraCoil —le costará cuatro mil dólares—, constituido por “formas sólidas platónicas” con bobinas de diferentes formas geométricas distribuidas alrededor de tubos de cristal de cuarzo, que permiten “proporcionar campos de energía coherente para estimular los niveles celulares".
Lo único que no parece estimular esta agua es el sentido común.


Fuente: http://www.naturalezamaya.org/secciones/quenolesdigan/un-timo.html