martes, 6 de octubre de 2009

Los niños méndigos

¿Cósmicos o cólmicos?

LOS NIÑOS MÉNDIGOS
Cuando lo índigo viene manchado de otro color
En los años 80, el brasileño Trigueirinho (con ese apodo no iba a ser sueco o somalí, pero valga la aclaración para quien no lo conozca), publicaba su libro "Los Jardineros del Espacio". Contaba el caso de los niños "especiales" (no mogólicos o con alguna discapacidad, sino con un potencial mental "de otro mundo") que estaban naciendo, llegados del cosmos a producir cambios en la humanidad. La "Quinta Raza" o "El Quinto Hombre" de la "Nueva Era", tendría una genética que estos espíritus "evolucionados" venidos del espacio irían modificando en la especie humana, impregnándola de luz, conocimiento, elevación para edificar una "Nueva Civilización".

Primeros casos

Dos hermanitos residentes en Buenos Aires, eran citados en dicho libro como típicos exponentes de los "Nuevos Niños" que estaban naciendo. Años después, en 1991, ambos, en especial el menor, se convertían en la Argentina en un fenómeno dentro del ambiente espiritualista new age, por entrevistas en televisión (Silvina Chediek en Cablevisión, ATC 24 horas, Andrés Percivale) que precedieron al lanzamiento, al año siguiente, del libro "Vengo del Sol", de Flavio Cabobianco (el hermano menor, que era el entrevistado; Marcos, el hermano mayor, no era una figura visible; sólo se lo mencionaba).

A mediados de 1992, a los pocos meses de dicho lanzamiento literario, visité su casa y lo acompañé a un programa en Telefe; lo entrevistó Juan Alberto Badía, quien le indagó si hay muchas preguntas sin respuesta, y Flavio le contestó que "hay muchas respuestas sin preguntas"... (que si no se hacen las preguntas, las respuestas que están, no se dan). Ésa era la contestación de una mente libre y no condicionada por el lenguaje que ordinariamente nos hace responder a una pregunta como ésa del conductor del programa, de formas más convencionales: "Sí, hay muchos enigmas todavía" o "Hay muchas respuestas más por conocer", etcétera. Pero lo que le contestó Flavio sólo pueden decirlo dos clases de mentes: la de un niño ocurrente, y la de un viejo sabio. Mientras esperábamos entrar al estudio, pasó Xuxa por el corredor, saliendo de su programa infantil, y Flavio ni se inmutó. En su lugar, la mayoría de los niños hubieran quedado fascinados. Comprobé que se trataba de un niño de lo más "normal" del mundo, en cuanto a no parecer que tuviera problemas de relación con la gente, emergentes de algún conflicto interno. Me pareció destacadamente inteligente (no sé si más que yo a sus once años, aunque con mejor discurso del que yo tenía por entonces, y por supuesto que muy superior al común de los niños de esa edad), pero nada como para considerarlo un "bicho raro"; si el mundo estuviera lleno de gente así, sería lo que debió ser, y no la mediocridad que es.


Yo no me sentía deslumbrado por sus -para otros- deslumbrantes comportamientos e ideas fuera de serie; lo que más me gustó de él eran sus comportamientos comunes y corrientes de cualquier niño. Es que, con la fama que se le había hecho, esperaba encontrarme con algún "aparato" de ésos que podrán ser para exhibición en una feria de ciencias, pero no para jugar, abrazarse con su madre cariñosamente, y cosas así. Al ver todo eso, quizá me sentí aliviado: podía yo dar testimonio de que los "Nuevos Niños" no vienen en frasco de formol para ser estudiados, y que si los siguiera una cámara de video las 24 horas no aportarían material tan sólo para canales del tipo de lo que años después sería "Discovery", sino también para "Discovery Kids". Cuando hablaba de cosas muy complejas a nivel cósmico, lo hacía con tal naturalidad que no se veía en él presunción alguna de sabérselas todas o querer impresionar. Algo parecido a "Prot" (Kevin Spacey), el "visitante" en el filme K-PAX, en sus charlas con el psiquiatra (Jeff Bridges) cuando le contaba de su planeta con la naturalidad con que cualquiera habla de sus cosas cotidianas.


Su hermano Marcos, tampoco parecía "nada del otro mundo". Marcos se llamaba también otro niño (de 11 años) que conocí unos meses antes que a él y a Flavio, en febrero de 1992 en Capilla del Monte. Él había ido a conocer el Cerro Uritorco, luego de que su madre accediera ante su insistencia de hacer el viaje desde su provincia patagónica, Neuquén. Era muy famoso el cerro por casos OVNI, y este niño aseguraba recordar haber vivido en otro planeta, y que había venido a cumplir una misión. Cuando me conoció, le dijo en voz baja a su madre, y ella luego me lo reprodujo, que yo también había venido de otro planeta con una misión, en favor de la humanidad. Era la primera vez que su hijo le hablaba de algún otro extraterrestre-humano que no fuera él mismo. Para ella, así como para los médicos que lo atendieron, toda esa "fantasía" de su historia cósmica era producto de su "autismo", y debía ser tratado con unas drogas. A la vuelta del viaje, tal vez ella lo sometería al tratamiento, pero su encuentro conmigo le dio otro curso a la historia: la madre quedó sorprendida cuando le dije que era cierto lo que Marcos estaba diciendo sobre mi origen extraterrestre, así que no sería raro que él realmente tuviera recuerdos de su propio origen cósmico, y no simples delirios autistas. Le comenté del caso de Flavio y de que muchos padres llamaron a la televisión cuando él apareció, porque ellos tenían hijos que también decían venir de otros mundos. Entonces ella empezó a comprender que su hijo formaba parte de un fenómeno que estaba tomando estado público, y que los médicos se podían ir al mismo demonio con sus tratamientos con drogas. El chico era retraído, callado; dibujaba más de lo que hablaba, en cuanto a planetas y naves, y físicamente parecía como de dos años menos; pero un par de años después, cuando lo volví a ver, había crecido enormemente, era muy extravertido y ya no hablaba de "cosas raras", sino de chicas, rock y demás cosas "normales".


Tampoco era tan "del otro mundo" como se comentaba, una niña que conocí en 1993, a sus 10 años: Marisol Massola, con la que compartí muchos momentos en tres lugares situados a más de 1.000 kilómetros uno del otro: un encuentro espiritualista en Mendoza, otro en Salta, donde vivía, una entrevista televisiva en Buenos Aires en el programa de Susana Giménez, y un paseo donde la llevé a la República de los Niños en La Plata; allí fue recibida como la estrella del momento, por la repercusión del programa. Los editores de la revista "Gente" (de la misma empresa que el programa de Susana), querían aprovechar su estrellato poniéndola en la tapa, como contracara espiritual de la frivolidad que también en tapa estaría representada, por la entonces "lolita" (niña modelo) -y años después sex symbol- Nicole Neumann. La madre de Marisol se negó: no era ético realzar a una niña por contraste con otra a la cual degradar. Marisol Estaba nombrada en el libro de Flavio y publicó uno propio, titulado "Rayos de Sol". Decía haber venido de Venus, pero el conocimiento de ella era menos técnico que el de Flavio, su lenguaje era más simple, aunque muy retórico. Conmigo no hablaba de cosas "raras" de "otro mundo": hablábamos, de piedras, de dinosaurios, y de cositas infantiles. Menos mal que tampoco en este caso encontré motivo alguno de fascinación o deslumbramiento.

No todo lo que brilla...

En 1994, fui a conocer a otra representante de esta onda de los "Nuevos Niños". No recuerdo bien su nombre, que creo que era Celia, pero poco importa para el caso. Le decían "la niña de los milagros", y era de la provincia andina de San Juan. Era una chiquita que saltó a la fama local, por supuestas curaciones que experimentó gente a la que ella había tocado. Esto movilizó a la prensa sanjuanina, provocó reacciones adversas por parte de la Iglesia, y hubo un comentario que llegó a mis oídos sobre que esta niña habría declarado que sus poderes de sanación eran debidos a su procedencia extraterrestre. No me empeñé en confirmar la versión, así que me quedó la duda de si realmente ella había dicho eso. Lo cierto es que Susana Giménez la presentó también en su programa, y se armó un escándalo: miles de personas necesitadas de salud se congregaron en la puerta del canal, demandando que la nena saliera. Se hizo lo posible, ella tocó a cuantos pudo, pero no todos, con lo que la violencia fue inevitable, con golpes en portones y automóviles. Susana Giménez aseguró que nunca más volvería a propiciar que pasara algo así (no más invitación a milagreros, supongo). Aprovechando que me encontraba de viaje por San Juan, le llevé de regalo un ejemplar del libro de Marisol (en esos tiempos yo interconectaba gente así). Al llegar a su casa, se me fueron las ganas de conversar con ella y le dejé el libro a un familiar, al ver el triste show que tenía lugar allí: ella paseaba en círculos por el terreno de su humilde vivienda, en una pequeña motocicleta que había recibido de regalo de algún curado; me decían por allí que ya se mudaría, porque otro sanado por ella le había regalado una casa en un mejor lugar. Se vendían chorizos, golosinas y bebidas en la puerta, y varios autobuses venidos de lejos cargados de enfermos aguardaban que la niña fuera subida para tocar a los pasajeros en la cabeza. Vi cómo lo hacía: como quien marca ganado; dos o tres segundos con la mano de ella en su frente, era todo lo que cada viajero se llevaba como "gran experiencia". Supongo que la autosugestión de los que no esperaban mucho más que eso, habrá aliviado o sanado a alguno que otro. Un día, a unos 500 kilómetros de allí, en una terminal de autobuses, vi un cartel que decía "Viaje a la niña de los milagros". Los "Nuevos Niños" estaban siendo negocio para unos cuántos. Se comentaba que la niña ya estaba mal de salud, por tanto desgaste, y que se retiraría de todo esto. Al tiempo, nunca más supe de ella.

Para entonces, de Flavio y de Marisol ya casi no se hablaba. La televisión ya no estaba presentando "niños fenómenos". Pero quedó sembrada la semilla de un fenómeno superpuesto invasivamente: el de los "Falsos Nuevos Niños". Esa semilla germinó a nivel mundial, desde que cualquier anomalía infantil daba lugar a que los padres pensaran que su hijo era uno de esos niños de la Nueva Humanidad, que estaban naciendo. El primero que conocí de ellos estaba en Capilla del Monte al mismo tiempo que Marcos, en 1992, y su madre estaba sumamente interesada en darlo a conocer a través de los medios. Ni yo ni nadie de quienes me acompañaban notamos en este niño "nada del otro mundo". No decía nada interesante. Todo parecía ser una fabulación de su madre para hacerlo trascender artificiosamente. Cuando Marcos lo vio, percibió en él algo que no le gustó: "es de los malos", se limitó a decir. La infiltración de falsos exponentes de los "Nuevos Niños", había comenzado.

El nombre toma color

Los años pasaban sin mayores comentarios sobre esta problemática; no surgían otros "Flavios" o "Marisoles" publicando libros y apareciendo en televisión, así que hubo que llenar el hueco relanzando, en varios idiomas y a nivel internacional, el libro de Cabobianco, ya adolescente.

Un buen día de no sé cuándo, se empezó a hablar de estos "Nuevos Niños" dándole un color particular a la cosa, acorde con el azul de la Quinta Raza: ahora eran los "Niños Índigo". Ellos vibraban en la frecuencia del índigo, y eran rebeldes por naturaleza. Es decir, como espíritus cósmicos venidos de un orden y una armonía superiores, a un mundo de baja vibración, reaccionaban ante el choque vibracional de formas a veces violentas. ¿Tiene usted en su casa un insufrible pequeño demonio destrozón, llorón, caprichoso, que maltrata a sus hermanitos, amigos o animales domésticos, y que no deja vivir?, no se preocupe: es un mensajero de la luz que ha sido enviado por la Confederación Galáctica a salvar el mundo junto con muchos más como él que, en principio, parecen una plaga que nos invade, pero que algún día desbordarán de amor o genialidades para convencernos de quiénes son realmente. Falvio Cabobianco no era así, era un niño bueno, también su hermano, también el otro Marcos, también Marisol; pero ya no se dice que los "Nuevos Niños" o "Niños Indigo" sean necesariamente bondadosos, con el azul de lo sereno, y que en esa bondad esté dada la prueba de que realmente vienen a traer amor, paz y conocimiento a la Tierra. Ahora, para que alguien sea un índigo, debe ser un hiperkinético indisciplinado con "déficit de atención" que no respeta autoridad alguna, ni del maestro que le está enseñando y al cual no atiende porque él está en la suya, ni de los padres que fracasan en todo intento para enderezarlo. ¿Enderezar qué, si se supone que este rebeldín está "expresándose", siendo "él mismo"? Hay que dejarlo ser... qué haga lo que quiera.

Tinta roja mancha la cosa

El rojo de la inquietud (y de PELIGRO: algo anda mal...) define más que el índigo espiritual a los nuevos niños, más nuevos que aquéllos de dos décadas atrás, pero, en fin...

-Señora: ¡su hijo me rompió el vidrio de una pedrada!
-¡Buen tiro Demianito, vas mejorando la puntería! (hay que incentivarlo al chico; no hay problema, vecina; ya mismo le pago su vidrio).

¿Tiene usted en su casa un pequeño Mozart, un Da Vinci, un Einstein, con excelente rendimiento escolar?, No, ése no viene de Sirio ni de las Pléyades; seguramente debe traer los genes de algún fuera de serie de generaciones atrás. Pero si usted tiene un niño que no estudia y obtiene malas calificaciones, es porque su pensamiento anda por las galaxias y se aburre con las tonterías de la escuela. Ése sí es un índigo, no su compañero que se saca un 10 en todas las materias. Para ser de otro planeta, hay que ser un mediocre en el sistema educativo.

-Bueno, pero su hijo, que anda mal en la escuela, ¿habla de galaxias y naves espaciales?
-No.
-¿De ciencia o de espiritualidad?
-Tampoco.
-¿De qué habla?
-De nada del otro mundo.
-Ah, está claro: es la etapa rebelde del índigo; se niega a sí mismo sus propias memorias de experiencias en otros mundos, para no sufrir nostalgia de su hogar en las estrellas... Está adaptándose a la vida en la Tierra, ¡eso es todo!...

Entonces, cualquier hijo de vecino puede ser un índigo, ya sea por recordar otro planeta o por ser totalmente inconsciente de cuestiones cósmicas. Lo importante es que no encaje en la sociedad, que sea rebelde. ¿Quiere drogarse? ¿Quiere robar, matar?: son manifestaciones de descontento con el mundo que no soporta. Y si no soporta a alguien y lo mata por ser de ese mundo con el que está descontento, ¡éste sí que es un índigo!... no el Einstensito de los 10 puntos en cada materia. De hecho, cierta persona dedicada a estas cuestiones, asegura que eran índigos esos niños que en Estados Unidos mataron a balazos a sus compañeros en la escuela. ¡Grandiosa misión en la Tierra ejecutan!
Por todo lo expuesto, un índigo es, al final de cuentas, una criatura interestelar que, humanamente, puede tener los comportamientos más pobres de nuestra especie. Por lo menos, según toda la literatura, páginas web, conferencias y "enseñanzas" que están invadiendo los medios espirituales, médicos, docentes y demás, con la instigación más criminal de la historia de la educación familiar y escolar: si usted tiene un niño que padece conflictos, déjelo ser, que en realidad viene de otro mundo. El drogadicto, asaltante, asesino o suicida en que pueda convertirse, por la blandura con que usted lo trate gracias a esas "orientaciones" que se publican, demostrará qué tan de Sirio o de las Pléyades era su luminosa procedencia, a la sombra de tan oscuro destino.

¡Méndigos niños!

Fue estando en México que me enteré del nombre que le habían dado a estos niños. Leyendo sobre las características de ellos -que vi muy lejanas de las del Marcos, el Flavio, y la Marisol que conocí- inmediatamente se me ocurrió que, para definirlos, les era aplicable un mexicanismo que se parecía a la palabra "índigo" en cinco letras y la acentuación esdrújula: "méndigo"; éstos eran los "niños méndigos". En México, un sujeto "méndigo" es alguien malicioso, travieso, cabrón.

Conocí a inicios de los años 90, niños que me parecían realmente exponentes de algo que pudiera tener origen en las estrellas. No eran tan "del otro mundo" en sus comportamientos humanos comunes, pero algo de "allá afuera" se traían, de lo cual hablaban; eso era lo suyo. Lo que con seguridad pasaba con ellos, es que, si acaso vinieron realmente de otra parte del cosmos, no vinieron a joder. Pero toda esta plaga de perturbados perturbadores que necesitan disciplina para no salir como tiro al aire, son unos méndigos niños, representantes de la infiltración de una fuerza que ha estado desvirtuando la esencia de lo que, en principio, era una conciencia de que hay niños especiales que están naciendo, diciendo y haciendo cosas a la altura de un enviado de las estrellas que no viene a complicarle la vida a su entorno humano.

Esto que hoy es promovido como cósmico por los patrocinadores de trato blando para con niños conflictivos, en mis tiempos era para buenas palizas. Teníamos varios así en la escuela, en el barrio, y alguno que otro en la familia. Eran el diablo en persona. Hoy, los niños diablos están protegidos por la literatura que falsamente declara a los niños como lo más puro y noble. Las verdaderas basuras humanas con que tuve que tratar en mi infancia eran, para mí, muy distantes de cualquier pureza e inocencia; la maldad que tenían difería visiblemente de la bondad de otros. Hace medio siglo, si venía el chico, de la calle, quejándose de que el vecino le pegó, los padres le daban más duro todavía: algo habrá hecho, para que el vecino tuviera que darle un escarmiento. Después se iba a hablar con el vecino a pedir disculpas por la travesura del nene. Ahora, si acaso el vecino hiciera lo que se ha dejado de hacer, se llamaría a la policía para denunciarlo; y el nene: "pobre víctima"... si es adolescente y está detenido por atropellar a un peatón, conduciendo borracho a exceso de velocidad, papito llega con la billetera en mano a pagar la fianza, o busca a su amigo abogado corrupto para que liberen al muchacho buscándole la trampa legal a lo que en el código penal no tiene vueltas. Con esto de la nueva educación por la que los padres no deben pegarles a los niños cuando se portan mal, pueden pasar cosas tales como lo siguiente que he visto; algo insólito: un niño caprichoso que le pega a la madre, aprovechándose de que sabe que ella no le pega a él, haga lo que haga. Por lo menos así era la cosa, hasta que ella le dio, finalmente, la paliza que necesitaba para entender que si no se tiene aptitud para ser hijo del amor, se tendrá que bajar a la merecida condición de hijo del rigor. Si eso fue lo que en cientos de reencarnaciones aprendió un ser así, y de pronto tiene una madre que rompe los esquemas tratándolo con tolerancia, y él responde a esto aprovechándose de ella, entonces deberá regresar al escalón anterior de donde procede.
Las faltas de respeto cometidas por una mente de tres a 12 años están a resguardo de una sociedad cómplice y promotora de esto que, a la hora de la delincuencia juvenil, esa sociedad atribuirá el delito a cualquier cosa, excepto a ella misma como causante. Si un adulto le grita o discute con alguien de edad escolar o preescolar, algún cómplice del sistema saltará diciéndole: "¡Grandulón!... ¿no ves que es sólo un niño? Recuerdo que cuando era niño y los mayores me gritaban por algo malo que había hecho, yo era plenamente consciente de que me lo merecía, y no protestaba por cómo me dijeran las cosas. No, yo no era "sólo un niño" cuando tiraba higos podridos a la casa de los vecinos; era un humano plenamente consciente de la incorrección de mis actos, y listo para que en cualquier momento tuviera problemas con gente grande si yo los cometía, y en tal caso, saberme culpable, y no creerme víctima de nadie. Ahora, en cambio, a los niños se los "educa" para que se sientan víctimas de "malos tratos", y encima exigiendo que no se les grite, cuando saben perfectamente bien que están haciendo algo indudablemente malo.
Hoy no se elogian la bondad y la genialidad, sino la indisciplina de un niño, que es convertido en pleyadiano o siriano porque el mundo le cae mal y, expresando su disgusto pataleando o rompiendo cosas, nos tiene que joder a todos y "hay que comprenderlo"...
Méndigos niños que necesitan AUTORIDAD para que dejen de ser los pinches tiranos que son, están siendo amparados e infiltrados por camuflaje dentro de la vieja concepción de los Nuevos Niños que ha sido alterada, porque los de ahora no tienen nada que ver con los Jardineros del Espacio de los tiempos de Trigueirinho. Esto que pasa es, a todas luces, un maquiavélico plan conspirativo manejado por quienes dirigen el mundo desde otra parte, encaminado a que los espíritus conflictuados que regresan a reencarnar trayendo la violencia y odios de su cúmulo de vidas pasadas, encuentren rienda suelta para lo peor de sus tendencias e impulsos, ante una sociedad que los deje ser como son. Después de todo, si Edison nos transformó la noche en día después de haber sido un delincuente juvenil, habrá que darles tiempo a estos chiquitos para que se les encienda la bombilla...

Ahora resulta que "la mayoría de los niños que están naciendo son índigos"... todos venidos de las estrellas a ayudar al planeta... ¿Y a dónde se supone que van los espíritus de los que mueren, a otro planeta? ¿Al Hercólobus lo peor, y lo mejorcito que llega de otros sistemas, es lo que está naciendo? ¿Qué, resulta que ahora cambian las cosas?: ¿no era que las almas más puras -o menos contaminadas- que pasaron tantas reencarnaciones aquí, estaban siendo retiradas del sistema, llevándoselas de regreso a mundos de luz, para descontaminarlas y desafectarlas de esta horrible experiencia? ¿No era que las más contaminadas (corruptas) subían y bajaban al instante, mandándoselas de vuelta a este mundo, por no tener la vibración necesaria para ser trasladadas a mundos de luz? ¿No era, entonces, que la mayoría de los niños que están naciendo fueron humanos comunes y corrientes que durante miles o millones de años han involucionado espiritualmente, y ahora vuelven a una más entre tantas reencarnaciones, a comportarse con claras muestras de la corrupción de siempre? ¿No era que sólo unos cuantos millares o millones, pero no miles de millones, habían venido como "Jardineros del Espacio", con claras condiciones psíquicas y espirituales indicadoras de alguna misión y procedencia del cosmos? No, ahora cambian la versión: cuando mueren, los peores son mandados al Hercólobus, y los mejores reencarnan aquí. Un recambio para limpiar el planeta: se retira lo más contaminado, y se trae refuerzos de luz con enviados de otros sistemas. Donde nos queramos acordar, ya no hay población local genuina aquí: son todos de otras estrellas, y la humanidad se ha ido al Hercólobus (a la mierda, a fin de cuentas), cediendo su lugar a los "Nuevos Niños"-extraterrestres, repobladores de un planeta reciclado poblacionalmente.

Pues bien, esto nos están queriendo hacer creer con la nueva historia índigo de los históricamente ya viejos niños méndigos de siempre. Nos están queriendo hacer pasar por luceros galácticos venidos en misión de ayuda, a una masa de terrícolas comunes y corrientes, con problemáticas de personalidad que son más para el psicólogo (antes de que lleguen a ser para el abogado defensor), que para libros sobre Nuevos Niños transformadores de la humanidad. Más que cósmicos: cólmicos; ya son el colmo...

Pero hay más indicadores de que con esto de los índigos se está promoviendo ideas (incluso un tanto fascistas) que no favorecen en nada a la conciencia planetaria. Ahora resulta que la obesidad y ciertos rasgos faciales no son indicadores de que un niño pueda ser índigo, pero sí los siguientes: que sean delgados, bonitos, de ojos grandes, rasgos armónicos... Si estuviera ahora, Hitler podría haber escrito su tratado de Niños Índigo. De hecho, si reencarnó, tal vez ya lo publicó.

Comandante Clomro,
Monterrey, México, setiembre de 2003

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusto mucho, creo que hay niños como Flavio, simplemente WOW! y los otros, los "mendigos", de hecho tengo uno en casa y es mi hijo. El fue siempre conflictivo y rebelde, con ADHD, segun los medicos, pero algo si puedo decir de el ahora que ya crecio: yo le di amor y le explique lo que era "causa y efecto", siempre me daba la impresion de que echaba en saco roto, ahora que ya tiene 24 años, el es mucho mas consciente que muchos jovenes que andan por ahi, no le gustan las chicas de ahora: interesadas en el dinero, no quieren estudiar, son "vacias" para el y eso que el muchas veces parece "vacio" tambien. El ayuda a la gente cuando tiene problemas en la calle, ama la espontaneidad y la naturalidad en las personas, nunca miente, dice las verdades feas o bonitas con la misma naturalidad, es muy generoso, no se emborracha, no fuma, a el esos vicios le parecen "horribles" y es un genio reparando computadoras, celulares, cualquier aparatito electronico. Tiene una memoria espectacular, de hecho su habitacion es caotica pero el sabe donde esta todo lo que tiene.

Virginia Anselmo dijo...

Hola que tal mi nombre es Virginia. Soy un indigo, queria agradecer por postar esto. Hay gente que dice que no existimos simplemnete porque supuestamente no hay pruebas cientificas pero tampoco las hay de dios y mismo asi casi toda la humanidad sabe que el existe. es genial que esta pagina hable de como somos y que no somos como todos piensas "personas que tiene que ser perfectas" "genios"creo que es porque no se informaron bien acerca de nosotros. Ley en una pagina que una muchacha posto que no eramos reales pero lo que senti cuando lei aquello fue que ella estaba celosa pues ella creo que se sentia un poco frustada por no poder ser uno de nosotros
Bueno era solo eso Un Beso!

Virginia Anselmo dijo...

Me encanto todo. Soy un indigo. Me gustan entrar en estas paginas me siento mas conectada. me siento genial porque se que estan hablando de mi! y Hay muchas paginas que hablan que no somos reales porque no existen pruebas cientificas. Eso me molesta un poco porque no somos objetos para ser estudiados. Soy un entre esos indigos estoy yo entoncesindigo HUMANISTA! no se si sabian que existen 4 tipos de indigos- el artista, el humanista (YO), el conceptual y el tridimensional (se dice que son los mas poderosos)
Bueno era solo eso un beso! Adios

Virginia Anselmo dijo...

Me encanto todo. Soy un indigo. Me gustan entrar en estas paginas me siento mas conectada. me siento genial porque se que estan hablando de mi! y Hay muchas paginas que hablan que no somos reales porque no existen pruebas cientificas. Eso me molesta un poco porque no somos objetos para ser estudiados. Soy un entre esos indigos estoy yo entoncesindigo HUMANISTA! no se si sabian que existen 4 tipos de indigos- el artista, el humanista (YO), el conceptual y el tridimensional (se dice que son los mas poderosos)
Bueno era solo eso un beso! Adios

Paulina Ferreyra dijo...

Hola, soy amiga de Marisol... En algún momento ella me contó algo sobre lo que paso en su niñez... no me contó todo, nI me lo explicó bien... la googlee para ver si encontraba algo y me di con su escrito. Quiero saber si hay algún tipo de vídeo o grabaciones de sus experiencias??? Gracias!

Anónimo dijo...

Hola, soy amiga de Marisol... compartimos Muchas cosas y en algún momento mencionó un poco su experiencia con susana y todos los medios mediáticos! Pero nunca quiso hablar de todo, quizás porque para ella no son buenos recuerdos! Quiero saber si hay videos de ella con susana, o los lugares en los que estuvo... Gracias.