domingo, 19 de junio de 2011

La Filosofía y la Ufología

La Filosofía y la Ufología

Por Krisaltis-Octavio Chon

La utilidad de la Filosofía para con la Ufología

El título de este artículo podría sonar contradictorio si se lo ve superficialmente, pero puede tener cierto sentido si uno ahonda más en el tema. Pero es que la Filosofía no puede quedarse observando sin más lo que sucede con el fenómeno ovni. Más allá de los calificativos que se le puedan dar a la ufología, de si es pseudociencia o mera charlatanería, no puede negarse que con las nuevas evidencias que se están publicando sobre la desclasificación ovni, aquí hay un hecho concreto y la filosofía no debe darle la espalda sin más. Entonces surge la pregunta, ¿de qué modo puede colaborar este campo del conocimiento en el tema ovnis, que por mucho tiempo y hasta nuestros días es tildado por algunos de extravagancia?

El material de los filósofos en la actualidad sobre los ovnis es prácticamente nulo. Y es que tampoco se puede esperar a que se filosofe sobre el pensamiento de seres, por ejemplo, de otro planeta ya que de eso no hay evidencia. Por el contrario, la filosofía puede aportar algo muy valioso a la ufología de la mejor manera que puede hacer aquella, y esto es: filosofando. Si bien es cierto aparentemente ambos campos no tienen nada en común, si uno profundiza más, verá que hay un algún punto común y desde ahí se podría empezar a esbozar un método que ayude a la ufología a tener un mejor prestigio en medio de los movimientos pseudocientíficos que abundan hoy por hoy.

Para empezar, la ufología no trata de un tema en particular. A lo que me refiero es que sus intentos de explicación toma un poco de la Biología, otro de Cosmología, y así en más incluso tomando parte de la Astrobiología, tratando de armar un rompecabezas. La filosofía tiene por finalidad, por otro lado, la de intentar ser abarcadora, aunque bien es cierto existe por ejemplo la epistemología que se encarga del estudio de la ciencia, no significa que la filosofía sea una ciencia especializada en algo como la Física Subatómica, sino que se encarga del sistema por el que opera la ciencia misma. Este, por tanto, es un aspecto en común: ambos intentan explicar su campo desde una perspectiva que no sea un margen especializado, como ocurre con las ciencias naturales. Si viviésemos en la época de Aristóteles y uno quisiera saber de Física uno acudiría a Aristóteles, pero si hoy día uno quiere saber lo mismo, iría donde un Físico. Esto porque la especialización de la ciencia ha permitido un conocimiento más exacto de las cosas. Lo mismo podría estar ocurriéndole a la ufología, y de hecho ocurre de algún modo ahora, que dentro de unos años se le pregunte a un especialista en ciencias sociales antes que a un ufólogo.

Y sin embargo todo ello no quitará el intento abarcador que tiene la ufología actualmente por explicar el fenómeno ovni. Y en razón de esto es que debe plantearse el ufólogo un método general especialmente en su campo. Haciendo uso de la buena razón y de su intuición respecto a sus conocimientos, se puede y se debe hacer un sistema que permita al ufólogo salvaguardarse de los tantos intentos de manchar su nombre. Si esto es posible -desarrollar un método que pueda ser usado por el ufólogo y por quien quiera investigar seriamente- entonces se le estaría haciendo mucho bien a un tema que a todas luces es obvio y no puede ser negado. La filosofía puede cumplir un papel otorgándole al ufólogo las herramientas necesarias para poder construir un método racional de investigación, descartando todo lo que sea mera especulación y fantasía.

La evidencia es la materia prima del ufólogo

El propósito de este texto es brindarle al ufólogo a través de la filosofía algunas nociones que pueden contribuir a la investigación ufológica. En primer lugar, si la ufología ha de tomarse como un método, deberá empezar por reconocer que las fuentes más confiables que pueda haber no son los que provienen de imaginaciones respecto al tema, sino de evidencias concretas que si bien no pueden ser reproducidas en condiciones ideales para tomar más información, ello no supone la falsedad del mismo. Por ejemplo, se tienen registros de acuerdo a la desclasificación ovni que pueden servir de prueba, ya que son una buena fuente de datos al haber sido archivadas con cierto detalle.

Asumiendo entonces que la ufología tiene su punto fundamental en la evidencia, que es mayormente visual, esto implicaría que todas las suposiciones que se tienen acerca de los objetos no identificados y de sus posibles tripulantes deben ser tomadas con mucho cuidado. Una cosa es tener evidencia, y otra muy distinta es lo que alguien pueda decir de sus propias interpretaciones el por qué están aquí. Es importante insistir en esto porque si no ocurre lo que ya sucede, que asocian el tema ufológico con declaraciones precipitadas provenientes de alguna secta o grupo que se dice “contactar” con esos objetos.

Podría argumentarse que existen evidencias de contactos y de transferencia de información, pero la variedad que existe de testimonios al respecto y la ausencia de comprobaciones sobre su veracidad no dejan por el momento entablar un criterio más sólido sobre los contactos físicos. Aun existieran esos contactos habiéndose demostrado su autenticidad, ello no quita que la ufología siga usando su método que consistirá en atenerse a los hechos y al buen discernimiento. Con esto quiero decir que si por ejemplo el investigador ufólogo entrevista a un supuesto contactado con un ovni, ello signifique que todo lo que dice es verdad, y aun siendo verdad, no significa que se deban sacar conclusiones apresuradas, como el que ellos están aquí porque efectivamente el testimonio de tal o cual persona contactada realmente lo acredita. Tenemos más razones para pensar que pueden decirnos mentira que verdad, por la evidente ventaja que nos llevarían, de modo que no sería de sorprender si lo que le cuentan al contactado sea un truco o algo por el estilo. Si por otro lado, lo que dicen sobre sus propósitos fuera cierto, debe tomársele como hipótesis provisional evitando caer en la mera credulidad. Ante esta incertidumbre lo que nos queda es seguir con la investigación.

La Ufología como investigación puede ser escéptica

Pero volviendo al tema en concreto, esto nos lleva al siguiente punto, y es el que la ufología no es ningún sistema de creencias, y es en este sentido que el ufólogo puede ser tan escéptico llegando incluso a ser ateo. De esta forma se liberaría la ufología de tantas adjudicaciones fantasiosas que se le dan, fuente de toda burla. La imagen del ufólogo que creía todo lo que ve en el cielo como posible fenómeno paranormal queda entonces descartada como un anacronismo, una imagen que no le es propia y que se la sido adjuntada injustamente mezclando a los investigadores honestos con sentido crítico de los charlatanes. Así, también es importante remarcar que uno puede investigar el fenómeno ovni sin tener que recurrir a las creencias y supersticiones que hace uso la gente ante las lagunas explicativas que hay respecto al tema. El que no pueda ser explicado por completo no significa que se tenga que acudir a los dogmas religiosos, por ejemplo. Recuérdese que el ufólogo investigador ha de ser el mayor de los escépticos en cuanto a estos temas se refiere, justamente porque el asunto se presta a infinitas malinterpretaciones y distorsiones de sentido. El investigador del fenómeno ovni es en primer lugar alguien que realiza una pesquisa, una indagación, cuestionando, preguntando, analizando, comparando, relacionando, y no se trata de aceptar las cosas porque sí, dando conclusiones de manera antojadiza. Esta idea es relevante porque así se sacude de encima toda la manga de pensamientos mágicos que lo que hacen es intervenir en la investigación del fenómenos más que ayudarlo a esclarecer los eventos.

Y solo a partir de esta actitud es que el investigador con los ojos bien abiertos y con una mente centrada en su propósito es que podrá escuchar las narraciones que otros le intenten dar. Sabrá descartar las que son válidas de las que no, o que al menos no son tan probables o prioritarias. Se puede investigar el fenómeno ovni sin creer en dios, en ángeles o en cuestiones similares. La columna vertebral del investigador es indagar con una mente abierta, pero no cerrada a una sola explicación, sino que va avanzando abriéndose paso a distintas posibilidades. Algo similar sucede con los fenómenos marianos, en donde se tienen videos y fotos de eventos que supuestamente tienen la imagen de una virgen cristiana. Lo que se tienen son videos y fotos además de los testimonios, pero de ahí a saltarse de que eso comprueba la existencia de dios es más un salto impulsado por la fe que por una mente dispuesta a indagar la verdad del asunto.

Todos estos eventos son difíciles de repetir, o más bien son imposibles de hacerlos repetir, porque simplemente uno no puede decidir cuándo se verá el siguiente ovni o fenómeno supernatural masivo. Lo que se tiene es lo que se tiene, esto es, evidencia en forma de videos, fotos, testimonios (previamente analizados), e incluso el propio investigador puede estar involucrado en la expresión de uno de esos fenómenos. Un evento de difícil explicación es eso, difícil de explicar, y el papel del dogma y de la religión no debe ser motivo de explicación precipitada de algún suceso. En principio, porque un dogma es un conjunto de creencias irrefutables, no porque sean verdaderas, sino porque la naturaleza del dogma es la de tener un pensamiento cerrado en donde lo que no encaje con ello no puede ser cierto, y en este sentido el dogma es lo que un investigador debería evitar en primer término, o al menos si se es creyente que no interfiera en su indagación. En suma, se trata al menos de ser escéptico pero no en la medida de caer en un escepticismo patológico (negarlo todo sin haber revisado la evidencia o cotejado información).

La multidisciplinareidad en la ufología

La ufología puede y debe hacer uso de las diferentes disciplinas científicas y de las ciencias humanas que existen para poder tener una comprensión más amplia de su mundo. Lo que el antropólogo le provee le puede servir como sustento para explicarse ciertos fenómenos que provienen de los mitos y creencias de las personas de manera que pueda diferenciar la leyenda del suceso real. El físico le puede proveer de datos que encajen con las leyes físicas que existen de manera que pueda saber si un evento es físicamente posible o bajo qué circunstancias podría serlo. Y así en más, cada campo de investigación otorgando un poco de lo suyo para armar un rompecabezas y tener una mejor idea del asunto. El ufólogo ha de tener presente que los motivos reales por los cuales esos ovnis están apareciendo no se sabe, lo único que se sabe es que existen esos eventos y son evidenciados por muchas personas e incluso registrados por los gobiernos de diferentes países. Lo que se tiene en mano es la cuestión del fenómeno ovni y como tal amerita ser investigado.

No se pretende tampoco hacer de la ufología una ciencia del tipo de la química. La filosofía no es una ciencia exacta, pero tiene su manera de proceder y procurarse un conocimiento más o menos aproximativo y exacto de la realidad, del ser humano, de la existencia, del ser, etc. La ufología tampoco debería ser una ciencia exacta porque simplemente no entra en su definición, ¿entonces qué es?, es un campo de interés humano, muy humano, en querer saber lo que ocurre, una curiosidad que como toda curiosidad no debe terminar en meras credulidades, sino en un sentido crítico que permita conocer más y más. No hay promesa de triunfo si uno pretende querer desvelar el verdadero origen y motivo de todo este fenómeno. La importancia más relevante de la ufología hoy por hoy es recolectar las evidencias, mostrarlas a la luz, decirle a la gente que algo está ocurriendo en el planeta y que necesita ser tema de interés de todos los que tengan una mente investigadora o crítica. La ufología recién está en sus comienzos.

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