jueves, 15 de septiembre de 2011

Canalizadores manipulados IV


Canalizadores manipulados IV


Partes del libro "Los hijos de la Nueva Era", por Salvador Freixedo y Magdalena del Amo. Recopilado por Krisaltis.

Otros tipos de entidades

En cuanto a las manifestaciones de otras entidades que no hayan sido nunca humanas es mucho lo que se podría decir porque son muchas y muy variadas sus especies. Por otro lado es muy poco lo que en concreto se puede afirmar de cada una de ellas, pero sí estudiamos sin prejuicios sus muchas manifestaciones a través de los siglos y en la actualidad, podremos llegar a conclusiones que nos acerquen un poco más a la realidad. Lo primero que habrá que decir es que son muy variadas, pues mientras unas dan la impresión de ser inteligencias enormemente desarrolladas y en un grado de evolución muy superior al nuestro, otras parecen no superar mucho la inteligencia de los animales superiores. Las primeras actúan directamente sobre la mente mientras que las segundas lo hacen preferentemente a través de manifestaciones físicas.

Por otro lado hoy ya podemos afirmar que a medida que es mayor el grado de evolución de estas
inteligencias, es menor su injerencia en las vidas de los humanos; y viceversa, las que más intervienen son las menos evolucionadas. Al igual que sucede con los humanos en cuanto a las criaturas inferiores. Otra cosa que podemos afirmar es que con frecuencia nos tratan como nosotros tratamos a los animales o a los niños, y esa puede ser la razón para explicar lo mucho que «mienten» en sus manifestaciones. Además hemos llegado a la conclusión de que la mayor parte de ellas vienen a nosotros con la intención de sacar algo del ser humano, aunque lo disimulan de muchas maneras. Lo que buscan en el hombre es preferentemente la energía que producen nuestras mentes, sobre todo bajo estados anímicos intensos o bajo emociones fuertes.

En el Cosmos todo es energía y nuestra mente es capaz de producir unas sutilísimas «energías» que parece son muy del agrado de estas entidades superiores. Algunas de ellas, que no son tan superiores, se nutren de la raza humana y de los animales de una manera mucho más material, tal como describimos ampliamente en el libro La amenaza extraterrestre (Editorial Bitácora). Aunque todas estas ideas son difíciles de admitir, están respaldadas por una enorme cantidad de
hechos que, por desgracia y por prejuicio, son desconocidos por el pueblo llano así como por la mayor parte de los intelectuales; de la misma manera que en épocas pasadas estuvieron vedados para todos los que no pertenecían a ciertos grupos herméticos. Y aunque en párrafos anteriores dijimos que el sentido común se resiste a admitir estas cosas, el mismo sentido común nos dice que el hombre no puede ser la más perfecta e inteligente de las criaturas del Universo porque esto dejaría muy mal parado al Dios Creador y rebajaría mucho el nivel general de inteligencia en todo el Cosmos. Los hijos de la Nueva Era, por un lado, deberán estar abiertos a todas estas realidades, pero, por otro, no caerán en las infantilidades en que caen muchas personas que se acercan a todo este complejísimo mundo espiritual ligeramente y como si fuese un juego. La realidad es que es un juego muy peligroso en el que muchos han perdido su salud mental y hasta la vida.

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Peligros de la meditación

Junto a estas ventajas hay que prever también algunos peligros que la meditación conlleva. Algunas personas, debido a la conformación de su cerebro o de su personalidad, son proclives a saltar fácilmente a otros niveles de realidad y esto es peligroso si sucede sin haber tenido experiencia ninguna previa ni haberse preparado de alguna manera para ello. Estos otros niveles de conciencia están muy relacionados con todo el mundo de entidades de que hablamos en otra parte y no es ni fácil ni conveniente moverse por ellos, sobre todo a principiantes sin experiencia y sin tener al lado una persona entendida que los oriente. Por eso hay que estar muy atentos si a lo largo de la meditación, sobre todo cuando ésta se ha practicado ya durante un tiempo, comienzan a oírse voces o a tenerse visiones o a sentir sensaciones que claramente no pertenecen a nuestra realidad. Entonces convendrá retraerse y no dejarse llevar a la deriva impulsados por la curiosidad ante un mundo completamente desconocido. No digo que tales sensaciones sean malas de por sí, sino que para adentrarnos en ellas tenemos que proceder con mucha cautela y avanzar poco a poco, lo mismo que hacemos cuando avanzamos en la oscuridad. No debemos dar ningún paso adelante sin estar bien seguros del pie que dejamos atrás, para no caer, y extendiendo las manos hacia adelante para no tropezar.

El que se asoma a estos mundos mediante la meditación se está asomando a una dimensión desconocida y lo desconocido puede ser peligroso, pues no sabe uno con lo que va a encontrarse. Y más en este mundo espiritual, lleno de inteligencias de todo tipo y en donde predominan aquellas que no son demasiado benévolas para los humanos. Si bien este tipo de experiencias son poco frecuentes en nuestro mundo occidental, modernamente se ha notado su incremento precisamente porque ha aumentado el número de personas que practican técnicas meditativas o cultivan de una manera u otra la elevación de su espíritu (yoga, meditación trascendental, control mental Silva, zen, etc.).

El peligro que puede haber en este despertar incontrolado a otros niveles de realidad es el ver la intimidad de la propia persona invadida por entidades nada respetuosas o caer en un estado delirante en el que el meditador se cree en comunicación directa con fuerzas superiores. Estos peligros son muy reales y, de hecho, en la actualidad hay muchas personas que están seriamente afectadas por no haber tenido las cautelas necesarias en su aproximación —a través de la meditación o de otras maneras— a estos niveles superiores de conciencia. De hecho hay muchas personas que creen ser videntes o estar recibiendo mensajes del más allá o poseer cualidades para curar o tener alguna misión asignada por entidades espirituales, cuando en realidad lo que son es víctimas de su propia audacia por haberse atrevido a entrar en un mundo para el que no estaban preparados.

Escuelas de evolución: sintonización (channeling)

En la actualidad, entre nosotros, se habla bastante de cuatro maneras de evolucionar espiritualmente: la sintonización («channeling»), la meditación trascendental, el control mental Silva y el yoga. Aunque a cada uno de sus representantes parecerá que es un error meterlos a todos en el mismo saco, en el fondo tenemos derecho a hacerlo porque las cuatro escuelas o «vías» conducen a lo mismo: a un despertar de la mente y a una evolución del espíritu. Sobre la sintonización ya hemos dicho en otro lugar lo peligrosa que es, porque presupone que todas las entidades son positivas, lo cual es un craso error. El peligro se acentúa porque a los comienzos los que la practican suelen recibir beneficios, pero posteriormente la sintonización se convierte en una dependencia psíquica total, aparte de que los consejos de los guías, ciegamente seguidos por el individuo, suelen resultar inútiles o engañosos, y a veces funestos.