domingo, 4 de octubre de 2009

Destino


Por Krisaltis-Crisaltis


Desde tiempos lejanos se ha usado la idea de destino para dar sentido a la vida; sin embargo, también para manipularla, como bien se puede apreciar en la historia, desde el providencialismo hasta algunos farsantes, supuestos maestros.
El tema aquí no es tratar sobre la historia de la idea del destino, ya que después de todo este texto no es para tomar nota de cada epoca en la que se uso. El hecho es que el destino, visto desde el lado poético, sino del lado apocalíptico, ha intrigado a gran parte de la humanidad. Algunos mencionan que la comprobación del destino es el tan afamado Déja Vù, que pasa por el común recuerdo aparente, hasta el creer que algo sucederá, conocido como déja vù crónico.
De todos modos, independiente que si fuese un asunto neuronal-demencial, o un instrumento de manipulación masiva, el destino puede considerarse como la repetición de sucesos. Aunque no muchas personas se enteren, la idea del destino omite la libre elección.

Este es un asunto muy serio, ya que se olvida la independencia de la persona como persona, aparte de que ésta exista en integración con las demás personas. El asunto del destino trata, de manera básica, de una secuencialidad de sucesos, que, sea cual fuere, la persona ha de cumplir; en otras palabras, de ahí la frase “todo tiene que ser como tiene que ser”. Según se va indagando, podemos notar que este asunto pasa por una aparente sensación de querer explicar el sentido de la vida, a una situación apática ante la situación humana. “Será lo que tiene que ser”, anda muy de moda; sin embargo, ¿diríamos lo mismo de la de millones de personas que mueren cada año por escaces de agua?. Es un hecho que no lo es, para una persona que vive en condiciones de calidad de vida inexistentes, es mejor que no exista un destino en donde todo sea como tenga que ser, esperando, si acaso se le ocurre, alguna entidad dizque divina para que controle su vida hacia el bienestar material, sino espiritual, al menos. Sin embargo, existen personas que, con todo y escases, se apegan a la creencia que algo bueno sucederá porque así lo quiere algún ente. Pues, supongamos que eso ocurre, pero ¿la condición humana mejorará en su totalidad?. Para evitar irnos por las ramas, retomaremos el asunto del destino.

Quizá lo del destino pueda traducirse como: “no pienses más, deja de cuestionar y acepta lo que venga”. Puede sonar crudo, pero aquí no tratamos si lo suena o no, sino que se está investigando. Un punto que podría considerarse importante es: ¿tiene significación darle el sentido a la vida si nisiquiera comprendemos a la vida, es más, si nisiquiera nos conocemos a nosotros mismos?. Vemos que tiene poca significación, ya que sino se (sobre)viviría una vida vacía, monótona e insensible. Esta insensibilidad la considero importante, ya que sin ésta, poco o nada de conscientes seremos con respecto a lo que hacemos, decimos y sentimos, y me refiero a ser conscientes en plenitud, no en “planitud”, que es de limitarse a algún plano y sólo eso.

Quien escribe estas líneas considera que el destino es parte del teatro psicológico-multidimensional. Mantiene a la personalidad-actor en situaciones las cuales han sido encajadas, de modo preciso, para que alimente al teatro con sus acciones. Estas acciones son, en todas las instancias, el proceso de retroalimentación a la vista de cualquiera que “vea” -fíjese, no menciono que “cualquiera que pueda”, ya que considero que todos podemos-. Al momento de referirme a las acciones que alimentan al teatro, hago mención que lo que hacemos está condicionado por factores multidimensionales, que pasan por lo terrenal, hasta lo considerado espiritual. Cientos de estímulos captados por el cerebro, que van acomulándose y, no solo eso, sino que mezclando un estímulo tras otro, como en el caso de los recuerdos falsos; estos estímulos pasan de la mente consciente al subconsciente, para luego manifestarse del subconsciente al consciente. Todo esto, sin siquiera darnos cuenta, a no ser que ya cese la acción condicionada, que para eso existen ciertos métodos, que pasan desde la PNL, hasta algunos otros orientales. Por otro lado, al referirme al teatro no me refiero, pues, a que esto que vivenciamos sea una ilusión, sino al mismo condicionamiento psicológico. En términos generales, la acción condicionada viene a representar a los prejuicios, dogmas, persuasiones, y toda esa mezcla de procesos en las que a uno no le agradaría enfrascarse; el teatro, representando el producto de todo este proceso de condicionamiento.

Entonces, habiendo aclarado términos, se puede considerar, sí, que el destino es la repetición de sucesos. Esta repetición de sucesos -condicionamiento- es alimentada por el condicionamiento mismo, una suerte de maya (mundo de la ilusión). Y tiene mucho sentido lo de la manipulación masiva, ya que se tendría a las personas en tal estado psicológico para fines deshonestos, al mismo tiempo que se aprovecharía tal estado energético como alimento para algunos entes. Los personajes alrededor de nosotros, tal cual pensamos que son, no serían más que personas las cuales el teatro ha identificado como necesarias para mantener al teatro; esto es, que nosotros, al estar condicionados, fabricamos imágenes de las personas, como por ejemplo, quizá, la imágen de madre, o de novia. Y son esas imágenes, pues, en las que el cerebro suele engancharse. Bien podría considerarse a estas imágenes como arquetipos. Un detalle, que con todo y esto, muchas veces creemos que conocemos a los que nos rodean ... no resultan ser más que meras imágenes construidas a partir de factores que no solemos percatarnos. A tener en cuenta que todo este rollo puede continuarse en otras etapas de vida física, y nos sólo eso, sino que puede ser una causa primordial de estar desencarnado. Pues bien, siguiendo con el asunto, al ya estar enterados que es la personalidad ilusoria la que alimenta al teatro, podríamos cesarlo por completo. Lo primero que podríamos preguntarnos es: ¿pero, y cómo?. Y desde ya estaríamos alimentando de nuevo al teatro, por el simple hecho que si andamos averiguando el “cómo”, ya se está ante un método predeterminado, ante un parámetro. ¿Pero, y no es lo mismo con los métodos usados en PNL?. Pues, el asunto está en engancharse al método, no en el método mismo. Se puede usar algún método, y es sano en la medida que sea como herramiento, además que si lo sentimos adecuado para nosotros mismos.

Hemos de conocernos a nosotros mismos, comprendernos, pero esta comprensión no es conceptualización, no es “bien, soy así”. La conceptualización no implica comprensión. Este es un asunto ya que nace de cada quién, pero para eso requiere de voluntad y responsabilidad, de otro modo no andaría más que seguir en el mismo rollo. Por otro lado, considero que el cese de lo ilusorio puede ser impedido por los personajes psicológicos prefabricados, en el sentido de apego, sentimentalismo, entre otras circunstancias. Si uno se resiste, sino ataca, no hace más que alimentar a lo ilusorio, ya que se considera su existencia. Antes bien, podemos comprender la raíz de lo ilusorio, en fluidez.

Sin embargo, aún quedan algunas dudas. Teniendo en cuenta que, el destino, al ser lineal, se sucede del pasado, al presente y de ahí hacia el futuro, siendo éste ya predeterminado, entonces, ¿por qué no lo recordamos?. Más claro, ¿por qué no recordamos el futuro, si el destino se da de manera lineal en el tiempo-espacio?. Quizá por física podamos explicarlo, teniendo en cuenta tres factores, estos son: el psicológico (recordamos el pasado pero no el futuro), el termodinámico (el nivel de entropía que aumenta) y el cosmológico (el universo en extensión). Pero, con todo y eso, supongamos que alguien pueda “recordar” el futuro, ¿cómo lo haría, viajando en el tiempo?. Quizá no sea necesario, ya que podría explicarse mediante los sueños premonitorios o las visiones, aunque no tienen que ser de manera necesaria exactas en todos los casos. De todos modos, si recordásemos el futuro, no muchas personas, considerando la madurez de la humanidad, serían de respeto y virtud. O, a lo mejor, existen personas, entes, que están enterados, pero que aplican tal conocer para fines, que por la limitación en el razonamiento -limitación a propósito, ya que podemos no limitarnos- no muchas veces nos enteramos. Quizá pueda usarse como modo de persuasión masiva, sólo para las personas enganchadas al estado ilusorio de destino.

Como vemos, el asunto del destino no es tan simplista como “será lo que tiene que ser”, ni tan fatalista como “no hay nada que podamos hacer”. La actitud simplista con respecto al destino omite ciertas cualidades con las cuales no podríamos comprender este asunto en su plenitud. Por otro lado, no es el objetivo de este texto demostrar la verdad, que desde ya carece de sentido. Mas bien, es de mi interés dar a conocer, compartir, aspectos de algunos temas los cuales han sido distorsionados por uno u otro motivo. A muchos les encanta que le den la información ya procesada, una suere de flojera mental. Si tan solo dejáramos los prejuicios y nos pusiésemos a investigar juntos, pensando distinto, sin engancharse a parámetros, de seguro que observaríamos asuntos que, después de unos años, nos resultarán obvios.


Namasté