viernes, 30 de octubre de 2009

El desastre ecológico chino

El desastre ecológico chino - por Edmundo Fayanás

La situación ecológica china es cada vez más grave debido a la gran contaminación del suelo, aire, agua e incluso en la alimentación como consecuencia del impacto medioambiental.

Las consecuencias del vertiginoso y salvaje desarrollo chino de los últimos veinticinco años, han provocado que el 70% de su sistema hídrico esté contaminado y en amplias zonas ya hay dificultades para obtener agua. Un tercio de su territorio está afectado por la lluvia ácida, produciéndose más de 400.000 muertos anuales prematuramente, debido a la contaminación del aire.

Está claro, que China tiene una asignatura pendiente con el medio ambiente y que su gobierno debería destinar mayores recursos financieros, que los tiene, junto a la aplicación de leyes que no sólo paren el deterioro medioambiental sino que lo hagan retroceder.

El Banco Mundial ya ha calculado este coste, cifrándolo sobre el 12% de la producción anual china. La OCDE afirma que el uso de fertilizantes por hectárea es tres veces más alto que la media mundial.

Tengo publicados varios artículos sobre el problema hídrico chino en el que se constata la degradación de sus ríos, lagos y acuíferos. Más de 300 millones de habitantes de las zonas rurales no tienen acceso seguro al agua, sufriendo muchos de éstos enfermedades por el exceso de fluor, arsénico o sulfato de sodio en el agua. Sirva como ejemplo, que en Pekín la población bebe agua embotellada, incluso se están planteando cambiar la capital por los graves problemas hídricos que presenta.

El 70% de las aguas residuales urbanas no se tratan convenientemente y los vertidos tóxicos procedentes de fábricas son frecuentes, como sucedió en Harbin, capital de la provincia de Heilonjjang, en noviembre de 2005.

En este desarrollismo alocado chino hay que enmarcar la presa de las Tres Gargantas sobre el río Yangtse. Obra faraónica con un muro de cerca de 200 metros de alto y 2.300 metros de largo, que ha costado más de trece años su construcción, inundando unos 632 km2. Está dotada de 32 turbinas que producen unos 18.200 megavatios que son fundamentales para asegurar su crecimiento económico. El coste de la obra según el gobierno es de 17.600 millones de dólares pero se calcula por fuentes independientes que será el doble.

El gobierno la considera fundamental porque garantiza una importante generación de energía eléctrica. Además posibilitará la realización de un trasvase de agua a la zona norte (Pekín) que está teniendo gravísimos problemas de escasez hídrica, con el río Amarillo prácticamente agotado. Por último, con esta presa se reducirá la frecuencia de las inundaciones, que cada diez años se producen. Ante las críticas que este proyecto ha levantado, el gobierno considera que son exageradas y que han hecho todo lo posible para minimizar los inconvenientes.

Sin embargo, los problemas que ha generado y que generan, cuestionan ampliamente su realización y es una muestra más de la irracionalidad del sistema económico. Veamos. Se ha producido un desplazamiento impresionante de personas, que según el gobierno ha sido de 1.200.000, pero fuentes independientes valoran en el doble, quedándose en muchos casos sin sus hogares y sin su trabajo. Si hacemos casos a los investigadores las consecuencias medio ambientales serán muy graves. Se producirá una gran acumulación de sedimentos en su cauce que provocarán entre otras cosas la putrefacción de sus aguas, fenómeno que ya se da en la presa de Assúan (Egipto) o en España en la presa de Mequinenza. La contaminación hídrica se ocasiona por la retención de todos los residuos que llegan a ella. Se originará un amplio efecto sobre los ecosistemas de la zona y una profunda modificación del paisaje.

Los cambios en el clima serán importantes, dándose más nieblas, y se desde el punto de vista geológico sucederán abundantes aludes y corrimientos de tierras. Se producirá la llamada sismicidad inducida, en una zona que ya es inestable. Bajo sus aguas desaparecerán una parte importante de su cultura milenaria, con más de un millar de sitios históricos importantes en la civilización oriental.

Otro de los problemas ambientales más preocupantes es el de la contaminación del aire. Una de las exportaciones chinas menos conocidas es una peligrosa combinación de hollín, sustancias tóxicas y gases que acentúan el cambio climático procedente de sus chimeneas de las fábricas de carbón.

El aumento de los gases invernadero por el uso que se hace del carbón probablemente supere al de todos los países industrializados juntos en los próximos 25 años, sobrepasando así en cinco veces la reducción de las propuestas del Protocolo de Kyoto.
El dióxido de azufre de la combustión del carbón es una gran amenaza para la salud humana, provocando una gran cantidad de lluvia ácida que contamina lagos, ríos, bosques y cosechas.

Se ha detectado recientemente sobre la costa del Pacífico norteamericano restos de compuestos de azufre, carbono y otros subproductos de la combustión del carbón chino. Esas microscópicas partículas penetran en los pulmones y pueden causar problemas respiratorios, enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Actualmente grandes extensiones de la China del Norte y del Centro han sido devastadas por el espectacular crecimiento del sector carbonífero. Este país tendrá que sacrificar crecimiento económico a cambio de obtener una mejor calidad de vida medioambiental de su población. La cuestión es ¿Están dispuestos a ello?

Es hora que se le exija un mínimo de garantías medioambientales en su desarrollo económico y social, para ello puede utilizar sus inmensas reservas de dólares para mejorar sus condiciones y que tan fuertes consecuencias tienen sobre su población. Se le debe reclamar y exigir tanto a China, India, como a otros países, los denominados “tigres asiáticos” que empiecen a asumir los acuerdos del Protocolo de Kyoto, pues cuanto más dilatemos su aplicación, peores serán las consecuencias sobre el medioambiente y sobre la humanidad.

Es pues fundamental que se presione a estos países para que su desarrollo económico se haga con un mínimo de respeto al medio ambiente.

Edmundo Fayanás Escuer. Pamplona.
Redactor, El Inconformista Digital.

Incorporación – Redacción. Barcelona, 21 Agosto 2006.

Fuente: http://www.elinconformistadigital.com/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=1632