viernes, 13 de noviembre de 2009

Nicea y la naturaleza de Jesús

El concilio de Nicea y su eco en el cristianismo

De nuevo en una conversación de cena de fin de semana apareció la cuestión de los evangelios canónicos y apócrifos que me gustaría desarrollar mejor aquí.

La religión cristiana y en especial la católica se ha ido formando y reformando a lo largo de la historia en sus concilios ecuménicos. Hoy en día nos parecería extraña la forma de entender el culto de épocas antiguas. Incluso algunas cuestiones básicas son muy diferentes ya que lo que hoy está consolidado ayer era un tema por discutir.

En el siglo IV el Emperador Romano Constantino tenía un grave problema. El imperio se estaba dividiendo y la religión tenía un papel relevante en ese conflicto. A falta de dogmas, credos y principios establecidos estaban apareciendo diferentes corrientes en la creciente pero débil estructurada religión cristiana. Necesitaba sentar unas bases únicas que reunieran todas las posturas.

Así en el 325 convocó a 300 Obispos en un concilio en la ciudad de Nicea, el Concilio de Nicea I. Las 3 corrientes cuestionaban fundamentalmente sobre la naturaleza de Jesús. Desde la visión más humana a la más divina. Al final como podéis imaginar se decidió glorificar la imagen de Jesús. Un gran guía del cristianismo no era interesante para Constantino, pero un Hijo de Dios sí era una gran herramienta para él. Una decisión que se tomaría en el siglo IV, que tiene su eco en el tiempo y que nadie puede pronosticar su fin.

Para promover entre los creyentes la idea del origen divino de Jesús era necesario determinar cuales eran las estrictas lecturas y referencias orales a las que debían acudir los cristianos de entre todas las que existían. Una de las versiones mas difundidas es que durante el concilio todos los evangelios se colocaron en una mesa, se abrió una ventana y un fuerte viento apareció derribándolos todos menos cuatro. Ya sabéis, los evangelios canónicos (Mateo, Lucas, Marcos y Juan) los que más exaltan a Jesús y de los cuales, sólo el de Juan y Marcos pertenecen a personajes que conocieron al Mesías. Así quedaron relegados al olvido y al desprecio los demás evangelios llamados desde entonces apócrifos, algunos descubiertos recientemente (Judas, Maria Magdalena, Tomás…).

Arrío, el sacerdote de Alejandría defendió en el concilio de Nicea I la postura más humana y menos divina de Jesús, el Arrianismo. Al concluir el concilio y determinarse la idea contraria, Arrio fue considerado hereje y excomulgado de la iglesia. Más tarde se le perdonó y el día antes de ser readmitido en la iglesia murió en condiciones extrañas, posiblemente envenenado.

Arrio condenado por San Ambrosio

Fuente: http://patentandotesla.blogspot.com/2007_04_01_archive.html