jueves, 3 de diciembre de 2009

Biotecnología y salud humana

Comentarios al documento Biotecnología moderna de los alimentos, salud y desarrollo humano


La Organización Mundial de la Salud dió a conocer el estudio Biotecnología moderna de los alimentos, salud y desarrollo humano, elaborado por el Departamento de Inocuidad Alimentaria, para evaluar la aplicación de la biotecnología en la producción de alimentos y sus impactos en la salud. El estudio fue hecho a través de evidencias recogidas por un grupo de apoyo externo. En este grupo de expertos hay una sola persona del Sur y pertenece a una empresa biotecnológica de Kenya. Todos los demás participantes provienen de países como el Reino Unido, Estados Unidos y Australia, por lo que difícilmente pueden conocer las necesidades y realidades de los países del Tercer Mundo, aunque teóricamente el estudio ha sido hecho para esta región del mundo.

Aunque el estudio identifica algunos de los posibles impactos de los alimentos transgénicos en la salud y el desarrollo humano, mantiene que los OGM ofrecen el potencial de aumentar la productividad agrícola o de incrementar los valores nutricionales que queden contribuir en forma directa a mejorar la salud y el desarrollo humano.

Estas dos afirmaciones forma parte de las promesas incumplidas de la industria biotecnológica, pues hasta el momento los únicos productos que están en el mercado son aquellos que poseen resistencia a herbicidas, a insectos y lejos que ofrecer productos de mejor calidad, ha puesto en el mercado alimentos que no han sido evaluados adecuadamente y que entrañan un riesgo para la salud humana.

Por otro lado, no se ha desarrollado ningún organismo genéticamente modificado que incremente la productividad de un cultivo, al contrario, se ha encontrado que la productividad, en promedio disminuye en un 6%.


Reducción en el uso de plaguicidas

El estudio de la OMS añade además que desde la perspectiva de la salud también pueden haber beneficios indirectos como la reducción del uso de químicos para la agricultura y ayuda a alcanzar la seguridad alimentaria, particularmente en los países en desarrollo.

Estudios hechos tanto en Argentina como en Estados Unidos demuestran que desde que se adoptó de manera masiva la soya RR, se ha registrado un aumento en el uso de plaguicidas.

En Argentina como promedio, se hace 2,3 aplicaciones de glifosato (herbicida al que la soya es resistente) por zafra. Se incrementa además el uso de insecticidas y funguicidas, de otros herbicidas como el 2,4 D y 2,4 DB Dicamba en un 157% y el Imazethapyr el un 50%, por el desarrollo de supermalezas.


Seguridad alimentaria

Por otro lado, la biotecnología adaptada al agro está diseñada para una agricultura a gran escala y para la exportación, que nada tiene que ver con la seguridad alimentaria de la gente. Volviendo al caso argentino, un país en desarrollo que al momento es el segundo productor de transgénicos en el mundo, mientras la soya transgénica se expande a un ritmo sorprendente (entre 1995 y 2004 creció en un 137%) y sirve fundamentalmente para alimentar al ganado europeo, otros cultivos como el sorgo, el maíz, el trigo blanco, la avena y el fréjol han disminuido.


Homologación de las normas

Para resolver el problema de los posibles riesgos, la OMS dice que existen ya dos instrumentos internacionales que evalúan la “inocuidad ambiental y alimentaria“: el Protocolo de Cartagena y los principios del Códex Alimentario.

Sin embargo en otra sección, el informe ve al Protocolo de Cartagena como una traba no arancelaria al comercio de OGM, el mismo que puede constituir un problema especialmente para países en desarrollo, para los que va a ser difícil implementar el Protocolo, y cumplir con los requerimientos de ciertos mercados de países opulentes.


Sobre los riesgos de los alimentos transgénicos

Sostiene que existe un nivel tan alto en cuanto a evaluación de riesgos, que los alimentos GM disponibles en el mercado internacional han superado las evaluaciones de riesgos y es posible que no presenten riesgos para la salud humana, ni se ha demostrado que lo hagan.

Es irónico que la OMS haga estas afirmaciones poco después de que Greenpeace dio a conocer una investigación hecha por la propia empresa Monsanto en la que se encontró que un maíz GM produjo lesiones en órganos internos de ratas de laboratorio, y cuando el Gobierno de Japón ha rechazado hasta el momento tres cargas de maíz procedente de EE UU por estar contaminado con el maíz Bt 10, el mismo que se ha demostrado que no es apto para el consumo humano.

Son por lo tanto afirmaciones irresponsables de la OMS, decir que los alimentos GM no son riesgosos para la salud humana, siendo el cuerpo de las Naciones Unidas encargado de precautelar la salud de la humanidad.

El informe añade además que el sistema de evaluación de riesgos experimenta mejoras continuas, y que la preocupación de los consumidores en relación a los alimentos GM se debe a que estos desconocen estas evaluaciones. La OMS hace esta afirmación a pesar de que por ejemplo en los EE UU, el primer productor y exportador de OGM en el mundo, cada vez son más flexibles las normas para aprobar nuevos OGM, y muchos han sido ya desregulados.

Concluye este aspecto diciendo que para un desarrollo prudente, seguro y sostenido del potencial de la biotecnología para producir alimentos, es necesario trabajar en la armonización internacional en el tema. De hecho una armonización normativa en el tema de bioseguridad, facilitará el trabajo de las empresas transnacionales de ingresar sus productos en nuevos mercados, pues todos los países se regirán por normas homólogas.


Derechos de propiedad intelectual

En relación al tema de los derechos de propiedad intelectual, la OMS lejos de cuestionar los impactos negativos que tienen en la soberanía alimentaria, pues los agricultores no pierden el control sobre el inicio del eslabón agrícola como es la semilla, sostiene que las semillas transgénicas deben ser “protegidas“ mediante el sistema de patentes, porque el desarrollo de este tipo de semillas significan gastos enormes. La OMS se lamenta que no todos los países hayan desarrollado aun una normativa sobre propiedad intelectual, pues esto puede desincentivar a los empresarios a invertir en esos países y que las multinacionales dediquen mucha atención a los desafíos de esos países, a menos que sea en un contexto de ayuda para el desarrollo o a través de asociaciones entre públicos y privados.

Las asociaciones público privadas son una nueva forma de subsidiar a las empresas transnacionales y de abrirles mercados entre los países pobres.


Acceso a recursos genéticos

El estudio dedica atención al tema del acceso a los recursos genéticos, y alienta a los países ricos en biodiversidad a colocar germoplasma en el sistema multilateral de facilitación de acceso y distribución de beneficios, para que este pueda ser usado por “fito mejoradores“. A cambio los dueños de los recursos genéticos recibirán información, transferencia tecnológica y creación de capacidad. La importancia de la biodiversidad para el desarrollo de cultivos transgénicos es vital, porque las empresas biotecnológicas poseen solo los genes, pero no las variedades adaptadas a las condiciones de cada región. Con un germoplasma adaptado, la empresa inserta sus genes, patenta la semilla y empieza a cobrar regalías a los mismos agricultores que desarrollaron las variedades originales. Y la OMS se presta a ese juego de las empresas.

El informe sostiene que la agricultura sostenible y la biodiversidad se beneficiarán mas de la biotecnología agrícola, cuando se siembren una gran variedad de cultivos transgénicos, que no sean dependientes a agentes químicos, producidos por las empresas químicas que tienen cada vez mayor incidencia en el sector semillero.


Acceso a mercados

Sobre el tema de accesos a mercados el estudio señala que los prejuicios existentes en los países más prósperos (que exigen altos estándares en términos de inocuidad de los alimentos) puede dificulta la adopción y la producción de todos los productos de biotecnología moderna en todas las regiones, a menos que se mantengan debates mas informados para discutir las posibles oportunidades para los países en desarrollo.

Si bien el desarrollo de estándares altos puede ser difícil de conseguir en países del tercer mundo que deseen optar por una agricultura basada en transgénicos, la respuesta no puede ser que esos estándares disminuyan como un acto de solidaridad con los países pobres, sino que esos países opten por un tipo de agricultura sana.

Para cubrir la brecha alimentaria entre los países ricos y pobres, el informe de la OMS exhorta a los países a invertir en investigación científica pública para desarrollar una gran variedad de cultivos transgénicos con alto rendimiento y alto valor nutricional (algo que la tecnología de los países más industrializados no ha conseguido), pues la industria privada va a tener muy poco incentivo de invertir en cultivos con tan poco valor comercial, a pesar de

que se jactan de haber desarrollado los transgénicos para alimentar a los pobres del mundo.


Etiquetado

El informe de la OMS señala que aunque los alimentos transgénicos han sido tan bien evaluados que no necesitan etiquetado, hay un fuerte reclamo de los consumidores para que estos alimentos sean adecuadamente etiquetados (esto es, que el producto diga que es transgénico) y de hecho varios países han adoptado ya algún sistema de etiquetado ya sea voluntario u obligatorio. Dos tipos de etiquetados han sido adoptados aquellos que describen el proceso a través del cual se obtuvo el producto (en este caso a través de ingeniería genética), o que simplemente diga que el producto puede tener principios alergénicos o de composición alterada). La OMS lamenta que debido al entorno cultural existente en distintos países, no se pueda establecer una homologación en las normas de etiquetado. De hecho, el comité códex sobre etiquetado de alimentos no ha conseguido alcanzar un consenso sobre el tema de etiquetados de alimentos transgénicos debido a estas diferencias.


Aspectos socio-económicos

En cuanto a los costos económicos el informe señala es indudable que la adopción de los cultivos transgénicos tiene consecuencias económicas positivas en la economía de los agricultores, y señala el caso del algodón BT, el mismo que ha traído beneficios a pequeños agricultores en varias regiones del mundo. Las evidencias muestran lo contrario. Por ejemplo en Indonesia los agricultores que sembraron algodón Bt entraron en una cadena de endeudamiento tan grande, que varios terminaron quemando sus cultivos. En la India se registraron casos similares y los productores de algodón comprobaron que las promesas de que el algodón Bt iba a significar ventajas frente a otras variedades, fue eso. Sólo falsas promesas.

Finalmente el informe de la OMS considera que es necesario integrar las nuevas tecnologías a la sociedad, especialmente en el campo de la biotecnología, para lo que se ha propuesto modos innovadores de interacción entre tecnología, ciencia y sociedad. La OMS desea jugar un papel relevante en este cometido.

Concluye diciendo que es necesario investigar las oportunidades para modelar las condiciones sociales y de marcado donde la biotecnología puede contribuir a asegurar la generación de alimentos nutritivos de acuerdo con las necesidades regionales.




Red por una América Latina libre de transgénicos (RALLT)
Boletín 142