lunes, 4 de octubre de 2010

Copérnico el aristotélico

Copérnico el aristotélico

Posted: sábado 2 de febrero de 2008 | Escrito por Eugenio Manuel

De entrada ya algún lector se habrá espantado con el título, el cual le produce desmayo, desacuerdo y un tropel de improperios a mi persona. Pretendo sentar algunos conceptos sobre la figura de Copérnico, su papel en la historia de la ciencia y la realidad que vivió.

Se ha mitificado en grado sumo el papel de Copérnico en la Revolución Científica del siglo XVI. En 1543 se publicó, a título póstumo, el De Revolutionibus, un libro que pasaría a la historia como el iniciador de la mencionada revolución. Lo mejor sería hacer una lista con los diez principales puntos que considero confusos:

1. Copérnico no fue el primero en dotar de movimiento a la Tierra.
2. Copérnico no es un «detractor» absoluto de Ptolomeo.
3. Copérnico no fue un gran astrónomo en el sentido de modelización de datos.
4. Copérnico se basa en argumentos aristotélicos y platónicos.
5. Copérnico sí le daba una validez real a su teórica planetaria.
6. Copérnico no sabe evidenciar el movimiento de la Tierra.
7. El sistema copernicano no facilitaba los cálculos, sí los hacía algo más precisos.
8. Los astrónomos de la época de Copérnico no aceptan que el sistema copernicano tengan realidad física.
9. La revolución copernicana toma forma con los copernicanos, no con Copérnico, nacidos en la época de la publicación del De Revolutionibus.
10. El sistema copernicano no es heliocéntrico (uy, lo que he dicho).

1. Copérnico no fue el primero en dotar de movimiento a la Tierra. Este apartado es muy conocido y transitado. Sólo basta leer el capítulo V del Libro 1 para ver como como el mismo Copérnico cita a Heráclides, Filolao, etc.

2. Copérnico no es un
«detractor» absoluto de Ptolomeo. Se ha representado en muchas ocasiones a un Copérnico enfrentado a la figura de Ptolomeo, esto está muy alejado de la realidad. Copérnico valoraba a Ptolomeo como un gran astrónomo. De hecho en los catorce siglos que los separa no hubo ni un astrónomo de primera línea. Tal vez los que preceden inmediatamente a Copérnico: Peuerbach y su alumno Muller (Regiomontano). Lo que critica es que la longitud del año tenía un desface de 14 minutos y algunos segundos. Eso había generado un atraso en las estaciones de 10 días. El calendario se reformará (tomando la base copernicana) en 1582, con Gregorio XIII, de ahí la denominación calendario gregoriano.

3. Copérnico no fue un gran astrónomo en el sentido de modelización de datos.
Lo que realmente consiguió Copérnico fue hacer una transformación geométrica de los modelos ya construidos por Ptolomeo y los árabes. Esto no le resta importancia a la labor de Copérnico, pero sí se la suma al papel que juega Kepler: fue el primer astrónomo tras Ptolomeo que consiguió modelar un sistema a partir del arduo análisis de los datos.

4. Copérnico se basa en argumentos aristotélicos y platónicos.
El intento de mitificar en demasía a nuestro maravilloso personaje hace que no conozcamos el fondo de la cuestión. La base de todo el sistema copernicano descansa en la idea de que las órbitas deben ser circulares y uniformes, idea que parte de Platón y Aristóteles. Copérnico le reprocha a Ptolomeo, a sus antecesores (Eudoxo y Calippo, por ejemplo) y a todos los sucesores, el alejarse de este concepto de uniformidad al introducir todo tipo de subterfugios geométricos (deferentes, ecuantes, etc.) con tal de salvar las apariencias (esto es, describir las trayectorias sin importar demasiado la física del movimiento). Por lo tanto parte de una idea mística y pitagórica que, por suerte, le lleva a una solución relativamente correcta.

5. Copérnico sí le daba una validez real a su teórica planetaria.
Fue Osiander quien escribió el prólogo en el que se presenta el sistema copernicano como una «hipótesis matemática sin realidad física». Los astrónomos estaban acostumbrados a trabajar con modelos matemáticos sin acudir a realidades, la crisis astronómica pasaba por este divorcio entre realidad y modelo cosmológico. Copérnico no se mostraba a favor del prólogo, su convicción era total acerca del movimiento terrestre. El capítulo VIII del Libro I se titula Solución de dichas razones y su insuficiencia, en él pretende resolver los problemas que se le asocian al movimiento de la Tierra por muchos de los autores antiguos, citados en el capítulo VII.

6. Copérnico no sabe evidenciar el movimiento de la Tierra. Siguiendo con la idea anterior, Copérnico pretende dar una solución a las trabas puestas al movimiento terrestre. Se apoya en razonamientos aristotélicos: si la Tierra rota no aparece un viento hacia el Este porque el aire está compuesto por «partículas terrosas». El vocabulario y los conceptos utilizados son todavía medievales. Nuestro gran iniciador de la revolución está todavía entre dos mundos conceptuales, entre dos tierras.

7. El sistema copernicano no facilitaba los cálculos, sí los hacía algo más precisos.
No es verdad que el sistema de Copérnico les facilitase el trabajo a los astrónomos, de hecho aún mantiene la idea de las esferas. Tycho Brahe sería el primero en señalar que un cometa pasaba de la esfera de Venus a la de Mercurio. Brahe desnudó de realidad física el concepto de esfera. Fue un copernicano convencido en el plano matemático pero un acérrimo anticopernicano en el modelo cosmológico (elaboró su propio sistema tychónico). Este punto está unido al siguiente.

8. Los astrónomos de la época de Copérnico no aceptan que el sistema copernicano tengan realidad física. Ya se ha dejado ver en los apartados anteriores. El De Revolutionibus tuvo un efecto casi inmediato entre los astrónomos, pero no por la reordenación planetaria. Fue por la precisión en los cálculos, como se ha señalado arriba. Reinhold, que no fue copérnicano, usó el método copernicano para elaborar, en 1551, las Tablas pruténicas.

9. La revolución copernicana toma forma con los copernicanos, no con Copérnico, nacidos en la época de la publicación del De revolutionibus. Efectivamente. Como se ha dicho en el punto 8 la influencia inicial se dio en el plano matemático. Pero los astrónomos nacidos a mediados del siglo XVI crecieron con las ideas copernicanas. Fueron éstos los que iniciaron, realmente, la Revolución Copernicana. Si se hubiese obviado la obra de Copérnico no se habría iniciado tal revolución. Es más, si el propio Copérnico hubiese sobrevivido unos años a su obra no habría podido defenderla por carecer de argumentos en los términos de la nueva física emergente. En palabras de Solís y Sellés: «el primer astrónomo copernicano acabó con el copernicanismo», refiriéndose a Kepler. Pues éste, a pesar que sus ideas también tenían reminiscencias místicas, refinó el modelo copernicano dotándolo de un cuerpo teórico y despojándolo de los prejuicios aristotélicos-medievales. A las ideas de Kepler hay que unir a un Galileo más copernicano que Copérnico: su «Gaceta sideral» deja patente el orden copernicano del cosmos. Además, su nueva ciencia de la cinemática sienta las bases de la inercia (aún con algunas incorrecciones por limitarse a la circularidad) que despeja las dudas sobre los problemas que ocasiona el movimiento de la tierra que pisamos.

10. El sistema copernicano no es heliocéntrico (uy, lo que he dicho). Esto ya es para los quisquillosos. La famosa imagen con las siete capas esféricas del capítulo X del primer libro no es más que una técnica de marketing. Nos muestra un sistema en el que el Sol ocupa la posición central. Los siguientes capítulos (muy técnicos, por cierto) revelan que se dan ciertas anomalías y que, en realidad, el Sol no está exactamente en el centro, está muy próximo a él . Es por esto que muchos textos se refieren al modelo como modelo heliostático, el Sol está parado, pero no en el centro. No hubo que esperar mucho para que la humanidad se acercase un poco más a la realidad: Kepler situó al Sol en uno de los focos de la elipse que describe la Tierra en su movimiento de traslación. Por desgracia yo tuve que esperar a llegar a la facultad para conocer, de primera mano, el «problema de los dos cuerpos» y ver que ni la Tierra ni el Sol están quietos respecto al, llamémosle, «centro».


BIBLIOGRAFÍA

- Sobre las revoluciones de los orbes celestes. N.COPÉRNICO, Ed. de Carlos Minués, Madrid: Tecnos, 2001

- La gaceta sideral, G. GALILEI; Conversación con el mensajero sideral, J. KEPLER, Ed. de Carlos Solís, Madrid: Alianza, 2007

- Historia de las ciencias. 2. La revolución científica de los siglos XVI y XVII, S. MASON, Madrid: Alianza, 2005

- Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo ptelomaico y copernicano, G. GALILEI, Ed. de Antonio Beltrán, Madrid: Alianza, 1995

- La revolución copernicana, T.S.KUHN, Barcelona: Ariel, 1996

- Revolución científica, M. SELLÉS, C. SOLÍS, Madrid: Síntesis, 1991

Fuente: http://www.cienciaxxi.com/2008/02/coprnico-el-aristotlico.html