sábado, 21 de noviembre de 2009

El mito del 10% o ¿es gran parte de nuestro cerebro inservible?


El mito del 10% o ¿es gran parte de nuestro cerebro inservible?

Pensemos en un coche: está formado por un chasis, cuatro ruedas, pastillas de freno, ejes de las ruedas, un motor...Si retiramos alguno de estos componentes, dependiendo de lo importantes que sean estos para el funcionamiento del coche, puede que éste no pueda siquiera arrancar o que, simplemente, muestre algún pequeño fallo al desplazarse, o incluso puede que su movimiento no se vea afectado en absoluto pero con el paso de los años su funcionalidad decaiga. Ahora supongamos que al coche le añadimos mejores lubricantes, gasolinas, etc. ¿Qué conseguiríamos con ello? Seguramente un mejor rendimiento, a veces incluso puede que mayores velocidades o menor consumo. Pero, podríamos pedir al coche que nos barra la casa o que nos compre el periódicos por las mañanas? Es poco probable. Creo que nadie pondría objeciones a lo que termino de contar. Sin embargo, ¿por qué no se aplica este mismo razonamiento en el caso del cerebro?
Desde hace varias décadas se ha extendido el (falso) mito de que las personas tan sólo utilizamos el 10% del cerebro y que si ejercitásemos el 90% restante podríamos llegar a adquirir capacidades portentosas (la mayoría, por supuesto, paranormales, como la telequinesia, la telepatía y otras por el estilo). Este argumento es totalmente falso. Sobre las intenciones del mismo tan sólo hipotetizaré que quizá ciertas personas crean realmente que este argumento es plausible, pero lo expresan de un modo equivocado. En lo que mucha gente estaría de acuerdo, porque es algo que se experimenta cada día, es en que la experiencia puede permitirnos perfeccionar determinadas capacidades que ya poseemos (aunque se encuentren todavía a un nivel de expresión mínimo). El cerebro nos permite hablar, realizar cálculos, pintar, observar una escena con detalle,...Cualquier persona es capaz de perfeccionar estas capacidades con un entrenamiento adecuado (el ejemplo más claro y más rápido de ello se encontraría en los niños, aunque en el cerebro adulto todavía es posible esta mejora, de ahí los cursos de todo tipo que se ofertan cada año dirigidos a ancianos). Hasta aquí creo que nadie estará en desacuerdo con lo expuesto. El problema es que algunas personas malintencionadas han empleado este argumento de la mejora del cerebro extrapolando conclusiones falsas. Estas personas afirman que es posible adquirir capacidades que hasta entonces no se poseían ejercitando el cerebro (las ya mencionadas telepatía o telequinesia o teleportación). Este argumento se encuentra con dos objeciones que claramente lo desacreditan. El primero es que nadie utiliza tan sólo el 10% de su cerebro salvo tal vez alguna persona que haya sufrido muerte cerebral y es posible que aún así ya esté utilizando más de ese 10%) porque todo el cerebro es necesario para el individuo. Las pruebas a este respecto son abrumadoras e irrefutables, sobre todo en lo que se refiere a los experimentos mediante técnicas de imagen cerebral (PET, RMf, etc) y la gran cantidad de artículos mencionando casos de lesiones en muy diversas regiones del cerebro que dan lugar a numerosos síndromes de distinta naturaleza (pensemos simplemente en que un golpe en la región occipital puede producir ceguera, o un ictus en la región frontal puede producir comportamientos asociales). Para que nos hagamos una idea de lo que afirmo pongamos un ejemplo. Pensemos en una situación que hayamos experimentado todos como es ver una película en el cine. En esta situación, arrellanados en la butaca (más o menos cómoda) estaremos obviamente utilizando el sistema visual, por lo que se encontrará activa la corteza occipital (la región posterior de la corteza cerebral); también estaremos escuchando la película, por lo que la corteza auditiva, situada en el lóbulo temporal también estará funcionando. Supongamos que la película nos está interesando (lo cual puede que no siempre suceda, pero seamos optimistas): en esas condiciones la corteza prefrontal (la región más anterior de la corteza cerebral) también estará activa, ya que juega un papel importante en los procesos atencionales. Lógicamente, si la película nos interesa, su trama o alguna de las escenas provocarán en nosotros alguna sensación subjetiva (ya sea de agrado o de disgusto), por lo que el sistema límbico también estará funcionando (al menos alguna de sus estructuras, casi seguro la amígdala); y si nos está gustando la película y hay alguna escena impactante en ella es posible que la memoricemos (incluso aunque lo hagamos de forma inconsciente), proceso en el que intervendrá de forma decisiva otra estructura denominada hipocampo (una región situada en el lóbulo temporal medial). Podríamos hablar también de los diversos núcleos del mesencéfalo, (otra región del cerebro) que controlan continuamente nuestro ritmo cardiaco o respiratorio o del hipotálamo, que controlará la liberación de diversas hormonas al torrente sanguíneo. Prefiero no continuar con la enumeración de estructuras porque creo que las mencionadas pueden dar una idea de lo falso que es el argumento expuesto. No podría precisar el porcentaje de cerebro que representan las estructuras mencionadas pero supera, con mucho el 10% del total. Y, a este respecto, una pregunta más: ese 10% que sí utilizamos, ¿en qué región concreta del cerebro se encuentra? Si nos extirpasen la parte de cerebro que no utilizamos ¿nos enteraríamos de ello?¿Es capaz alguien, por tanto, de llevar una vida normal si no emplea ese 90% restante de cerebro que no utiliza? Y, lo más importante, ¿estaría dispuesto alguno de los que afirma que sólo utilizamos el 10% del cerebro a someterse a una cirugía en la que le extirpasen, digamos, el 50% del cerebro? En esas condiciones aún le quedaría una parte que potencialmente podría utilizar...
Pero dije que había dos objeciones a este argumento. La segunda es más radical que la primera y seguramente más fácil de entender: cuando una neurona no se utiliza muere. Esta observación se ha comprobado hasta la saciedad en el laboratorio, especialmente en trabajos con cultivos de neuronas. La naturaleza es una excelente gestora de energía: todo aquello que no produce beneficios y consume energía es prescindible.
Muchos de los que apoyan este mito del 10% mencionan una frase, que no voy a reproducir, pronunciada por Einstein en cierta ocasión. En realidad él quería decir que si nos esforzamos podemos llegar a desarrollar de forma asombrosa algunas de las capacidades que ya poseemos: podremos memorizar mejor, expresarnos más correctamente, aprender con mayor facilidad o realizar cálculos más rápidamente. El problema es que empleó esa cifra fatídica del 10% y mucha gente no se resiste a hacer uso del criterio de autoridad (si Einstein ha dicho eso tiene que ser verdad, y más aún sabiendo que Einstein era un experto en el funcionamiento del cerebro, ¿o no?).

Una última reflexión con respecto a este apunte. Como he dicho, con entrenamiento cerebral podremos desarrollar más eficientemente capacidades que poseemos desde el nacimiento, aquellas que define nuestro material genético. Si éramos capaces de memorizar 10 palabras de una lista de 50, con algo de entrenamiento podremos llegar a memoriazar 40 o incluso las 50. Pero hay otras capacidades que, sin embargo, no podemos desarrollar, simplemente porque no las poseemos. Sería como tratar de emplear el coche del inicio para exprimir naranjas o jugar con un perro al ajedrez: no están preparados para realizar esas tareas. Sin embargo este argumento puede inducir a error porque estoy mencionando capacidades, como exprimir una naranja o jugar al ajedrez que sí que existen en el mundo real. Pero al hablar de poderes mentales como la telepatía no podemos decir que carecemos de estructuras que nos permitan tales poderes ya que tales poderes no existen más que en el terreno de la imaginación. Afirmo esto en el convencimiento de que si alguien tuviese esos poderes ya habría ganado el premio del millón de dólares que ofrece James Randi (ver aquí las condiciones), sometiéndose a un experimento diseñado de forma objetiva y rigurosa. Yo al menos, si los tuviese, aprovecharía la ocasión para ganar un dinerillo que nunca viene mal.

Nota: para aquellos que deseen visualizar la localización de algunas de las estructuras mencionadas pueden hacerlo aquí y aquí.
Brainy.

Fuente: http://cerebrodarwin.blogspot.com/2007/02/pensemos-en-un-coche-est-formado-por-un.html