jueves, 1 de octubre de 2009

Sobre decretos y limitación humana



Por Krisaltis (Octavio Chon Torres)



En el contexto actual también puede ser un instrumento político. Ley de atracción, repiten los que se abogan por ella, considerando que cada quien tiene lo que se merece. Pero, ¿más de 6 mil millones de personas en el planeta merecen lo que tienen? ¿Hasta qué punto puede ser que uno genere lo que desee?, ¿tiene consecuencias el decretar algo por medio de tal "ley"? Creer en la atracción mediante pensamiento hasta cierto nivel es verdadero, porque evidentemente una persona deprimida tendrá pocas posibilidades de que le vaya mejor, después de todo nadie logra nada si posee una actitud demasiado pesimista.

Entonces, considerando esto, la "ley de atracción" pasa por una actitud psicológica sobrevalorada, ya que no justifica la pobreza planetaria, ni la hambruna ni las guerras de ninguna clase. "Ley de atracción", suena más a una postura neoliberal en el que cada quien va por su cuenta. Alguien dirá que no es así, que todos estamos interconectados. Así es, uno está relacionado con los demás, pero de tener en cuenta esta "ley" está olvidando que cada acto tiene consecuencias complejas (y no solo a las lineales). Por ejemplo, al decretar algo, de algún lado ha de salir, lo que implica que alguien está siendo afectado.

En el universo esotérico nada sucede por arte de magia, aunque suena muy bien lo de "pide y se te dará", lámpara mágica inmaterial, disponible todo el día y todo el año, sin importar el clima que haya. Recuérdese "intercambio equivalente". Sin embargo, se decreta "por derecho divino"... ¿derecho? ¿Y quiénes somos -seres humanos minúsculas partículas de arena en este infinito multiverso- para dárnosla de poseedores del derecho divino? ¿Por ser "hijos de dios" se creerá en que se puede hacer todo? Lo que uno decreta, conlleva consecuencias. Si algo se cumple adquiriendo cualquier cosa, incluyendo algún evento, alguien o más personas pueden salir perjudicadas. "Decreto por derecho divino que pase X", entonces aquellos que esperaban a que no pase sufren las consecuencias, o incluso por ello desencadene una serie de eventos indeseados para los otros, y esto es así porque la energía usada en todo el proceso del decreto y sus consecuencias es amoral, no posee consciencia ética como la perspectivas humana, y es algo que no puede preverse del todo. No significa tenerle miedo a la energía, simplemente ser consciente de algunos usos de sus consecuencias.

Resulta harto irónico escuchar “pide y se te dará”, olvidando que también hacen mención de otros principios. Amnesia placentera. ¿En dónde quedó el principio de dualidad, y el ejemplo del péndulo? Por un lado cantan a coro que el universo otorga todo lo que uno “pida” –obviamente la palabra es desde la perspectiva humana- pero se olvidan del lado compensativo –sentido dual- del mismo universo al que se refieren. En efecto, omiten la dualidad, en donde hay polos opuestos pero complementarios. De modo que, como lo dicho hace poco, la energía es amoral, simplemente se encargará de compensar el uso hecho en el decreto de alguna forma. Pero suena bien el que uno siga pidiendo sin que la factura se presente -aunque esta factura, al estar todos nosotros relacionados de alguna manera, sea presentada a cualquiera-, se siente agradable sentir que uno es ilimitado de esa manera. Además, si no sonase bien, no atraería a la multitud…

Pero esto no lo señalan en los comerciales new age de "hágalo usted mismo". Además, hay algo que suelen omitir en esos anuncios: Si quieres algo, otra cosa de igual valor haz de dar. No quiere decirse que solo funcione para cosas materiales; por el contrario, funciona también para cuestiones inmateriales. El ser humano es limitado, creerse ilimitado dentro de su naturaleza es olvidar que aprender de lo limitado es que se hace realmente ilimitado, esto es, en comprensión de la esencialidad, pero basta ya de tanta cháchara...

¿Por qué limitado?

El ser humano se sabe limitado en cuanto no puede contra las fuerzas de la naturaleza, y la naturaleza es absolutamento todo lo existente. Si bien puede moldear su entorno con ayuda de su ingenio, no quiere decir que por ello pueda hacer absolutamente todo, y en este sentido digo que no es ilimitado. La idea del ser humano como no limitado en relación a la naturaleza acarrea perjuicios tales como el efecto invernadero. Esto es, los recursos naturales usados por el ser humano se acaban y eso perjudica a la misma condición humana, que sabe que la naturaleza es más fuerte que ella. Incluso en la vida cotidiana hay eventos en los cuales uno no puede hacer más que observar. Hace más de 2000 años, en la antigua Grecia, existía en su mitología la creencia que Hybris es la soberbia del ser humano cuando se cree poder hacer todo sin miramientos, entonces acudía Némesis como redireccionador del flujo natural de las cosas. Esta concepción hacía que los griegos en ningún momento se les ocurrirían transformar ilimitadamente la naturaleza para beneficio propio. Por esto, su excelencia estaba en su mesura.

En efecto, en este contexto se hace referencia al término medio, en donde si el ser humano deja de serlo, entonces sentirá el peso de su limitación. Pero esto no solo está en Occidente, también en Oriente, con la narración de Varuna -como Némesis-, Rita -como el orden cósmico- y Aditi -como lo ilimitado. Hay una frase en uno de los himnos del Rig Veda, dedicado a Varuna, en donde se hace mención: "Ojalá que, todos los días, el prudente hijo de Aditi, nos conceda buenos caminos y prolongue nuestras vidas". Esta parte "prudente hijo de Aditi" es de vital importancia, ya que solo la prudencia -término medio- hará a uno hijo de lo infinito, de lo ilimitado. No antes, tratando de ser ilimitado sin comprender la naturaleza limitada. Y esto, sabiendo que se sale del tema central, solo para fundamentar y demostrar de modo sensato y lo más claro posible, el porqué de mi apreciación de la condición humana limitada.

¿Decretos: científico o no?

Por cierto, evidentemente, éste es un asunto que no concierne a lo estrictamente científico. Pasa más por una temática esotérica-espiritual que por demostraciones fácticas. Se sugiere el tener en cuenta los ámbitos de investigación según sus propios criterios. Lo científico, para que sea demostrado como tal, requiere que primero pase por un proceso llamado el método científico. Este método, básicamente, consiste en que pueda ser probada una hipótesis y repetida su demostración varias veces sin lugar a dudas. La "ley del secreto" no cumple con el primero y básico de estos requisitos. Más pasa por una temática de vivencia personal que por un conocimiento que pueda ser contrastado tácticamente, de modo irrepetible en condiciones apropiadas para su verificabilidad -o si se gusta, aproximación a la verdad.

Y, en este caso, no existe ningún problema en reconocer que uno se baso en ciertas creencias; sin embargo, se siente cierto malestar cuando a alguien se le dice que lo suyo no es científico. ¿Por qué molestarse por ello, si bien uno puede reconocer que se está en el ámbito de la creencia y que no tiene absolutamente nada de malo el hacerlo? El problema solo emerge cuando campos distintos tratan de entremezclarse sin respetar sus pautas y criterios. Ahora bien, para quienes estén inmersos ese campo de “creencias”, obviamente sabrán que no en todos los casos resulta así. Es decir, a veces no hay explicación científica, pero uno puede comprobar que algo fuera de lo usual ha acontecido. Entonces es cuando la denominación “creencia” no es del todo adecuada, de modo que se espera que el lector comprenda que es una palabra usada en este texto para denominar a aquellos sucesos inusuales. Quizá en algún momento pueda comprobarse alguna parte de ello de modo científico, pero ha de tenerse en cuenta que se trata de campos de realidad, podría decirse así, distintos.

El ser humano se ha basado en ellas por milenios y le ha servido para poder construir su cosmovisión y darle un mejor sentido a la vida, lo cual es absolutamente natural y sano. Lo insano es lo que va en detrimento de las personas. Solo según lo que nazca en respeto y armonía puede ser considerado como algo que no va en perjuicio de los otros.

Namasté