jueves, 5 de agosto de 2010

¿Sufren las plantas?

¿Sufren las plantas?

Las plantas son seres vivos y también sufren. No son pocas las ocasiones en las que he escuchado este argumento por parte de quienes intentan justificar su comportamiento de violencia sistemática hacia los animales. Con esto lo que quieren dar a entender es que no debemos respetar a los animales, porque entonces… también deberíamos respetar a los vegetales ya que también son seres vivos y a ver que íbamos a comer. Es decir, como los vegetales son seres vivos, ya está, ya tenemos justificación para disparar a todo lo que se menea, torturar en plazas de toros, arrancarles la piel, encerrarles en cubículos de hormigón de por vida, verter lejía en sus ojos, meterles en agua hirviendo, tirarles a una máquina trituradora, etc, etc… Además, como he leído recientemente en una revista que las plantas “sienten dolor”…

Las plantas obviamente son seres vivos, pero nosotros no defendemos a los animales por el hecho de ser seres vivos, en ningún texto de Equanimal encontraréis que les defendemos por ser seres vivos, ni siquiera en los textos de las anteriores organizaciones de las que provenimos. Lo que sí leeréis en muchas partes es que les defendemos porque son capaces de sentir, sufren el dolor de todo lo que se les hace.

Lo más triste es que quienes emplean el argumento de las plantas, no lo hacen realmente porque se preocupen por causar mal, si no para justificar su violencia hacia los animales, enfrentarse a quienes lo cuestionamos y por su deseo de seguir haciéndolo.

Quien esté realmente preocupado por las plantas, debería pensar en cómo hacerles el menor perjuicio posible, no tiene sentido achacarnos eso a los animalistas. Nosotros hemos tomado la decisión de no agredir a los animales basándonos en lo que la ciencia ha demostrado: los animales sienten, los vegetales no. Quien desee basar su comportamiento ético en creencias no científicas, que lo haga. Nosotros preferimos basar nuestra conclusiones en lo que la ciencia ha podido demostrar, por ejemplo, la capacidad de sufrir. Y las plantas no son capaces de sufrir. Vamos a hablar por tanto del dolor.

El dolor es un estado o sensación psicológica desagradable, una forma de sufrimiento que tiene una gran utilidad para la supervivencia animal. Tener la capacidad de percibir el entorno y de experimentar sensaciones es una estrategia adoptada por los animales que les permite reaccionar ante fuentes de daño y peligro que amenacen su supervivencia. Constituye en definitiva un sistema de guía u orientación sobre nuestros movimientos.

Para poder experimentar sensaciones o estados mentales, es condición necesaria poseer un sistema nervioso que permita el procesamiento de la información. Las plantas no disponen de células especializadas en el procesamiento rápido de información que permita una respuesta plástica a su entorno.

Sería un “absurdo biológico” o sinsentido el que las plantas fuesen capaces de sufrir si no pueden huir de la fuente de daño que provoca su sufrimiento. De la misma forma que no tendría sentido que seamos capaces de sufrir ante una quemadura si no tenemos posibilidad de evitar dicho sufrimiento. Aquellos organismos con tales características no podrían sobrevivir (tal y como muestran los casos de humanos insensibles al dolor). Claramente no sobreviviríamos mucho tiempo si no pudiésemos percibir el dolor causado por una mala postura, una quemadura, el hambre u otras situaciones, y difícilmente podríamos transmitir a través de los genes dicha peculiaridad a lo largo de varias generaciones.

Hay quienes afirman que las plantas sienten, debido a unos experimentos en los que las plantas reaccionaban ante estímulos externos. Del hecho de que las plantas, por ejemplo, crezcan más rápido en presencia de música no se deduce que las plantas sientan y experimenten sensaciones ni placer al escuchar dicha música. En primer lugar, las plantas carecen de órganos auditivos y sistema nervioso y por tanto, difícilmente podrán disfrutar de la música. Por otro lado, tanto los organismos vivos como incluso objetos inertes son alterados por variaciones en su entorno. Así el cuarzo vibra frente a determinadas frecuencias, y el metal se dilata y ensancha ante el calor. Todas estas alteraciones son resultado de un proceso físico. De la misma forma, el que las plantas crezcan hacia la luz, o incluso creciesen más ante determinadas vibraciones (o con más luz, más agua y mejores nutrientes) son resultado de procesos químicos y hormonales que nada tienen que ver con una capacidad como sentir.

El hecho de que las plantas sean seres vivos no es suficiente para atribuirles un estatus moral. Privar de la vida a un organismo que es incapaz de experimentarla al carecer de sistema nervioso no implica que le estemos causando un mal. No es suficiente con el mero hecho de estar vivo, o de poseer una determinada característica. Es imprescindible mostrar que dicha característica, en este caso, la de estar vivo, es relevante para el tema en cuestión.

En cualquier caso, si de evitar muertes se tratara, con la alimentación vegetariana se evitan 8 veces más la muertes de vegetales que con una alimentación omnívora, dado que al comer al animal, se es responsable del sufrimiento, esclavitud y muerte de dicho animal, y además de todos los vegetales que se le han dado durante su vida. Por no hablar de las harinas de pescado con que se alimenta al ganado: el 33% del total del volumen de pesca mundial se emplea en alimentar al ganado de abasto, lo cual provoca que se estén esquilmando los mares y arrasando la fauna marina.

Por tanto, de entre las opciones posibles, la alimentación vegetariana es la más respetuosa y la que menos daño causa.

* Parte de este texto está extraído de la web de Equanimal (faqs).

Fuente: http://www.cuestionderespeto.com/sufren-las-plantas-1/