jueves, 15 de septiembre de 2011

Canalizadores manipulados IX


Canalizadores manipulados IX




La consciencia alimenta a la consciencia. Os re­sulta difícil entender este concepto porque vosotros os alimentáis con comida. Todo alimento tiene conscien­cia en algún punto de su desarrollo, aunque lo frías, lo hiervas o lo recojas de tu jardín; lo ingieres para nu­trirte. Vuestras emociones son alimento para otros. (...)


"El plan es cambiar la frecuencia de la Tierra. Las emociones son fuente de alimento. Por ahora se nutren de temor, ansiedad, caos, hambre y tristeza... por eso es que manejan las cosas de manera que se produzcan estas emociones. (...)

Los dioses que se apoderaron de este planeta no les permiten elegir libremente, ellos roban vuestra energía psíquica dándoles un cuadro falso de la realidad de mil maneras, que ustedes ni se dan cuenta. No decimos que sean malos, sino que manejan las cosas para cosechar lo que necesitan. Ustedes no se dan cuenta que las situaciones que surgen son manejadas para que ustedes, como población, reaccionen de ciertas maneras y que vibren en cierta forma.

Más vale que abandonen las fábulas en que creían, la energía que predomina encauza vuestras creencias según lo que ellos necesitan. Ellos canalizan esa energía colectiva y la mandan hacia afuera, esta energía mental vuestra tiene vida, los pensamientos tienen vida, ¿y cuál es el pensamiento predominante entre los cinco billones y medio de habitantes?... ¿no es acaso el desasosiego y el miedo?..."

"Les hemos dicho que existen entidades que se alimentan de vuestras emociones; pues la T.V. les viene como anillo al dedo, en todo el mundo millones de seres humanos están emitiendo jugos emocionales según lo que ven por las pantallas. Ya no necesitan montar tantas guerras para activar las emociones, ahora hacen películas. Aquellas personas que necesitan mirar T.V. no están apelando a la riqueza que tienen archivada en sus mentes, y en lo que les rodea. Si es que quieren evolucionar, no lean mas los diarios, ni escuchen la radio, pues si pueden estar un tiempo libre de esas influencias, se alejan de la frecuencia que emite caos, ansiedad, stress, y tentaciones de toda clase que ustedes no necesitan, y les aclara el panorama. Empiecen entonces a escuchar lo que tienen dentro de ustedes, y vivirán en el mundo sin estar perdidos en él."


Del libro "Mensajeros del alba", por Barbara Marciniack