"La experiencia de lo sagrado puede tomar muchas formas y darse en infinidad de contextos. El que la consideremos religiosa, trascendental, secular, espiritual, estética, panteísta o lo que sea, dependerá de nuestra cultura, de la ideología, de si –por caso– tengamos aversión o empatía por las religiones institucionalizadas, o si esta se da en un contexto íntimo o ritual, etcétera. Pero está claro que remite a un tipo de sensibilidad. Hay quien la posee –como el oído musical– y quien no la cultiva y la tiene solo de forma latente. No todo el mundo tiene propensión a la mística o al goce estético. A pesar de lo que se insinúa a lo largo del libro, no pienso que seamos –malgré nous– seres inevitable y genéticamente religiosos. Muchas personas viven hoy sin religión y son tan felices o infelices como sus vecinos creyentes. Pero sí percibo que poseemos una sensibilidad espiritual o anhelo por la trascendencia. El misticismo no es ninguna anomalía. Puede manifestarse bajo la forma de un cultivo filosófico, un goce artístico, una práctica ritual o una forma de estar en el mundo y la Naturaleza. Pienso que esa sensibilidad o cognición nos constituye en mayor o menor grado, como personas y como especie; y nos aproxima a la idea de un homo –y fémina, huelga decir– más o menos spiritualis." (Pániker, El sueño de Shitala, 2011)
miércoles, 1 de mayo de 2013
lunes, 15 de octubre de 2012
Reflexión sobre la convicción subjetiva
Fragmento del libro La lógica de la investigación científica, de Karl Popper, en su apartado 8:
Una experiencia subjetiva, o un sentimiento de convicción, nunca pueden justificar un enunciado científico; y de que semejantes experiencias y convicciones no pueden desempeñar en la ciencia otro papel que el de objeto de una indagación empírica (psicológica). Por intenso que sea un sentimiento de convicción nunca podrá justificar un enunciado. Por tanto, puedo estar absolutamente convencido de la verdad de un enunciado, seguro de la evidencia de mis percepciones, abrumado por la intensidad de mi experiencia: puede parecerme absurda toda duda. Pero, ¿aporta, acaso, todo ello la más leve razón a la ciencia para aceptar mis enunciados? ¿Puede justificarse ningún enunciado por el hecho de que K. R. P. esté absolutamente convencido de su verdad? La única respuesta posible es que no, y cualquiera otra sería incompatible con la idea de la objetividad científica. Incluso el hecho —para mí tan firmemente establecido— de que estoy experimentando un sentimiento de convicción, no puede aparecer en el campo de la ciencia objetiva más que en forma de hipótesis psicológica; la cual, naturalmente, pide un contraste o comprobación intersubjetivo : a partir de la conjetura de que yo tengo este sentimiento de convicción, el psicólogo puede deducir, valiéndose de teorías psicológicas y de otra índole, ciertas predicciones acerca de mi conducta —que pueden confirmarse o refutarse mediante contrastaciones experimentales—. Pero, desde el punto de vista epistemológico, carece enteramente de importancia que mi sentimiento de convicción haya sido fuerte o débil, que haya procedido de una impresión poderosa o incluso irresistible de certeza indudable (o «evidencia »), o simplemente de una insegura sospecha: nada de todo esto desempeña el menor papel en la cuestión de cómo pueden justificarse los enunciados científicos.
¿Filosofamos todos?
Por Lic. Octavio Chon (UNMSM)
Existe un mito popular muy
difundido que consiste en creer que todo el mundo filosofa, como si fuera un
don con el que uno nace y para desarrollarlo solo basta con pensar un poco. Sin
embargo, es importante saber la filosofía de otros filósofos para aprender a
filosofar por cuenta propia. Decir que todos filosofan es igual a decir que
todos saben matemática porque conocen cómo sumar y multiplicar. Se necesita
preparación. Y así como hay gente que es hábil en matemática sin tener una
mayor preparación, se dan casos de gente que piensa y razona bien, hasta llegar
a filosofar, pero son casos particulares y no es la norma. Allá al que le guste
pensar que todos filosofamos solo porque se preguntan sobre la existencia de
las cosas.
Alguien
podría decir que esto es un muy mal ejemplo ya que la matemática es una cosa
que se aprende y no tiene que ver directamente con la persona mientras que para
la filosofía usamos la razón, que es algo con lo que ya nacemos y que en base a
cada uno varia, por lo que no serían comparables. Sin embargo, el ejemplo que
se expone está en base a la experiencia que existe en gente de otras
especialidades, digamos ingeniería, derecho, economía, matemática, etc. De modo
que mi ejemplo no es gratuito. Para un matemático se le podría hacer tan
complicado aprender filosofía como a uno se le haría complicado aprender
ciertas fórmulas de matemática pura. Salvando las diferencias entre las
propiedades (para evitar entrar en detalles por motivos prácticos) que presenta
la Filosofía y los números, se puede afirmar la equivalencia que se ha
mostrado.
Decir algo como que "para
la filosofía usamos la razón, que es algo con lo que ya nacemos y que en base a
cada uno varia” sería entrar en una contradicción cuando se dice que no es así
con la matemática. La matemática hace uso de la razón tanto como la Filosofía.
Considerando que todo ser humano en condiciones óptimas puede razonar, no hay
ningún impedimento para que pueda hacer matemática y/o Filosofía. Téngase en
cuenta que todo el mundo suma y resta de diferente manera, incluso muchas
especies lo hacen. En estas condiciones, uno bien puede aprender a sumar y
restar de manera compleja por experiencia, sin necesidad de escuela, tal es el
caso de grandes comerciantes que apenas acabaron la escuela y manejan números
lo suficiente para completar su labor.
Lo mismo se puede decir de
la razón orientada a la Filosofía. La gente puede intentar filosofar, pero no
llegará -en las más de las veces- a un grado de complejidad tal que pueda
considerarse como propio de un sistema filosófico del tipo kantiano o platónico,
solo por poner un par de ejemplos. Aun así, habrá alguien que se resista a
pensar en ello y diga que la mente no está condicionada para nada en el pensar,
que se puede tener muchos puntos de vista e imaginar todo lo que se quiera por
más que sea imposible, mientras que la matemática no podría por estar atada a
sus reglas, además que hay ciertas leyes físicas y que valen para todos y a
todo en el universo.
Sin embargo, decir esto solo
parece cierto en apariencia. La mente tiene ciertos límites, una muestra de
ello es que no se puede pensar un color nuevo, o imaginar objetos en 11
dimensiones, incluso las quimeras están hechas de elementos ya existentes en el
mundo. El resultado de la aparente falta de límites está en que se puede pensar
e imaginar todas las cosas posibles dentro de lo humanamente posible, pero
solamente ciertas estructuras lingüísticas que tengan sentido lógico. De modo
análogo sucedería con la matemática, ya que existen los números infinitos pero
que están condicionados a una estructura lógica para poder tener sentido, de
otro modo podrían llegar a ser meros garabatos. No hay que olvidar que la
matemática se asienta en el pensamiento humano y por tanto no exento de
límites.
Cuando se dice que “hay
ciertas leyes físicas y que valen para todos y a todo en el universo”, en
efecto, existen esas leyes físicas, pero como lo plantea la contraparte imaginaria[†] es como si existiesen
hipostasiadas de la realidad. Lo que se tiene en una ley científica son
regularidades más que determinaciones universales, de otro modo se cae en el
problema de Popper con su falsacionismo (la ciencia debería ser falsable). Habría
que ser brujos para poder predecir todo en todo el universo (recuerda al
diablillo de Laplace) mediante la ciencia, aunque por ello la capacidad
predictiva de la ciencia no se vea en complicaciones, siempre y cuando ciertas
condiciones estén dadas.
Por
otro lado, alguien podría objetar que el ejemplo de los colores no está bien
propuesto, ya que los colores son solo una parte de las ondas electromagnéticas,
que en este caso seria la luz, y las ondas electromagnéticas pueden tener una
longitud de onda que puede expandirse hasta el infinito. Las personas solo
conocen una parte y la luz es solo una tajada al estar en un intervalo, o sea
limitado, salvo que uno se ponga a imaginar infinitas longitudes de onda dentro
de dicho intervalo, sí podría hacer es imaginar nuevas tajadas. Uno podría
imaginar, continuaría diciendo la contraparte imaginaria, muchas nuevas tajadas
con una longitud de onda que puede estar en el infinito, físicamente no se
puede demostrar pero teóricamente se podría proponer una longitud de onda muy
elevada lo suficiente para que este fuera de lo que por ahora se conoce, y así
poder seguir imaginando longitudes infinitas.
Hacer
esa clase de observaciones solo significaría no haber entendido todo lo
explicado a pesar de la orientación de los ejemplos otorgados. Sobre la longitud de onda
es cierto que solo se percibe una parte
de ella. Ahora, hasta aquí no hay objeción con respecto al ejemplo. El punto es: no se puede imaginar
un color nuevo, esto es, un color que no exista en el universo. La infinita
imaginación de una persona no podrá "crear" un nuevo color en su
mente, uno que no exista ya dentro de lo humanamente perceptible. Si la imaginación
humana fuese en realidad infinita, ello se asemejaría más a una figura divina que a algo concreto, puesto que se podría
imaginar más allá de lo humanamente posible. Y de nuevo, el límite de la
imaginación es el límite de lo humanamente posible dentro de su sus capacidades.
Sin entrar en más detalles, ya que supondría hablar en términos con mayor
exactitud filosófica, solo basta concluir que no todo el mundo filosofa, pero
cualquiera lo suficientemente preparado lo podría hacer.
domingo, 14 de octubre de 2012
¿Un OVNI gigante "chupando" energía del Sol?
¿Un OVNI gigante "chupando" energía del Sol?
De Jose Manuel Nieves (el 29/03/2012 a las 04:13:50, en Ciencia)
El pasado 11 de marzo, apareció en YouTube un extraño vídeo, en el que podía verse una misteriosa y gigantesca esfera negra "conectada" al Sol por medio de una serie de oscuros filamentos. La esfera fue visible durante casi 80 horas, desde el 9 al 12 de marzo, y cuando desapareció dejó tras de sí una serie de llamaradas solares que no se calmaron hasta casi seis horas después. La fuente de esas espectaculares imágenes no dejaba duda sobre su autenticidad: habían sido obtenidas, ni más ni menos, que por el Observatorio de Dinámica Solar (SDO) de la NASA, quizá el más sofisticado de todos los satélites con los que la Ciencia estudia el comportamiento del astro rey.
Por supuesto, la noticia no tardó en difundirse por la red. Apenas un par de días después, centenares de páginas hablaban ya sin reparos del extraño objeto que "chupaba energía" de nuestra estrella particular. Algunas de esas páginas, e incluso algún que otro programa de televisión, publicaron el vídeo hablando de "un gigantesco ovni mayor que la Tierra extrayendo energía directamente del Sol".
La esfera, eso es cierto, era enorme, incluso más grande que Júpiter, el planeta gigante del Sistema Solar, que multiplica por 317 la masa de la Tierra y por once su circunferencia. No cabe duda de que la esfera negra fue algo realmente espectacular.

Pronto, otras "teorías" empezaron a inundar la red, y junto al ovni gigante, preludio inequívoco de una inminente invasión de la Tierra, surgieron otras interpretaciones de carácter más "científico". Entre ellas, que se trataba de un agujero negro que estaba empezando a devorar al Sol, o de un enorme planeta errante que le había pasado rozando.
Intrigado por el vídeo, decidí acudir directamente a la fuente de la que procedía y comprobar por mí mismo si la esfera existió realmente o si, por el contrario, se trataba de la broma de algún gracioso. Así que utilicé diversas webs oficiales para comprobar los datos y las imágenes del Sol obtenidas durante esos días (con distintos filtros, para no dejar lugar a dudas) por el SDO. Y pude comprobar que la esfera, o lo que parecía ser una esfera de color negro, estuvo realmente ahí.


El paso siguiente fue comprobar si algún otro satélite de observación solar había podido captar el extraño objeto. Acudí a SOHO y a STEREO, otros dos sofisticados satélites de observación solar, y resultó que ambos tenían, desde otros ángulos, imágenes y vídeos del extraño fenómeno.

Comprobada sin lugar a dudas la autenticidad de la esfera, quedaba por averiguar de qué podía tratarse, y de paso la razón por la que la NASA no había hecho pública ninguna información o comunicado al respecto. La respuesta me llegó, de nuevo, del propio SDO. Solicité un análisis de los datos obtenidos por el satélite entre el 11 y el 12 de marzo y encontré que, justo en el punto donde había aparecido la esfera, el instrumento AIA (Atmospheric Imaging Assembly) había detectado la aparición de un "agujero coronal", es decir, un área en la que la corona solar (la capa exterior del Sol) es más oscura y fría y tiene menos densidad de plasma que en el resto.

Así que era eso... Los científicos que estudian el Sol conocen de sobra el fenómeno, que está perfectamente documentado. Se trata de una especie de hueco transitorio en el plasma solar, que se conecta a la superficie por medio de un vórtice de filamentos y que, además, suele estar asociado a una eyección de masa coronal(CME), esas nubes ardientes de materia que el Sol expulsa en periodos de actividad máxima y que, cuando llegan a la Tierra, pueden provocar averías en los satélites y en los sistemas eléctricos y de comunicaciones.
Los agujeros coronales también se pueden producir poco antes de una tormenta solar y, cuando se forman en el borde de la corona, son perfectamente visibles ya que su perfil destaca contra el fondo negro del espacio. En esta página se pueden ver imágenes de varios agujeros coronales, muy parecidos al que se produjo el pasado 12 de marzo. No resulta extraño, pues, que la NASA no hiciera comunicado alguno sobre un fenómeno menor y que se produce con tanta frecuencia...
Llegados a este punto, me quedaba solo por comprobar si, efectivamente, el pasado 12 de marzo se había producido en ese mismo punto alguna llamarada solar. Y, efectivamente, así fue. Se trataba, además, de una de las tormentas que causaron las CME que hace un par de semanas hicieron correr ríos de tinta en todo el mundo, ya que causaron problemas en algunos sistemas eléctricos de Asia.
En el vídeo bajo estas líneas se puede ver con todo detalle la llamarada del pasado día 12. Y cómo ésta surge exactamente del mismo lugar en el que se encontraba la "misteriosa" esfera negra.
No hubo, pues, ni ovnis gigantes, ni agujeros negros, ni planetas errantes... Sólo un fenómeno natural que, a pesar de ser habitual entre los científicos, es poco conocido por el público en general. Hay que tener en cuenta que el SDO es relativamente nuevo (apenas si tiene dos años) y que el nivel de detalle que pueden alcanzar sus instrumentos puede confundir a los observadores no expertos.
Quizá esa sea precisamente la razón de que últimamente en internert se estén multiplicando los vídeos sobre "extraños objetos alrededor del Sol". De hecho, casi todos ellos proceden de los datos de ese mismo satélite.
Quizá esa sea precisamente la razón de que últimamente en internert se estén multiplicando los vídeos sobre "extraños objetos alrededor del Sol". De hecho, casi todos ellos proceden de los datos de ese mismo satélite.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Párrafo del día
Párrafo del día, para los que saben inglés:
"The stomach can be said to be digesting food, but the brain cannot be said to be thinking. The stomach is the digestive organ, but the brain is no more an organ of thought than it is an organ of locomotion. If one opens the stomach, one can see the digestion of the food going on there. But if one wants to see thinking going on, one should look at the Le Penseur (or the surgeon operating or the chess player playing or the debater debating), not at his brain. All his brain can show is what goes on there while he is thinking; alll fMRI scanners can show is wich parts of his brain are metabolizing more oxygen than others when the patient in the scanner is thinking." Neuroscience and Philosophy, pag. 143.
"The stomach can be said to be digesting food, but the brain cannot be said to be thinking. The stomach is the digestive organ, but the brain is no more an organ of thought than it is an organ of locomotion. If one opens the stomach, one can see the digestion of the food going on there. But if one wants to see thinking going on, one should look at the Le Penseur (or the surgeon operating or the chess player playing or the debater debating), not at his brain. All his brain can show is what goes on there while he is thinking; alll fMRI scanners can show is wich parts of his brain are metabolizing more oxygen than others when the patient in the scanner is thinking." Neuroscience and Philosophy, pag. 143.
martes, 10 de julio de 2012
Descubren células sensoriales que sirven de brújula a animales
Descubren células sensoriales que sirven de brújula a animales
Científicos alemanes han localizado las células sensoriales que
permiten a los animales orientarse en sus migraciones gracias al campo
magnético de la Tierra.
Los expertos de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich, al sur del
país, centraron su estudio en las truchas arcoiris, parientes cercano
del salmón del Pacífico, que nadan hasta dos mil millas por aguas
marinas hasta alcanzar con precisión los ríos en los que nacieron para
desovar cuando son adultas.
El profesor Michael Winklhofer, director del estudio, que se publica en
Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), explicó hoy que
algunas de las células en las mucosas olfatorias de estos peces
contienen magnetita de óxido férrico, que el cuerpo de los animales
produce por mecanismos todavía desconocidos.
Las células convierten la información sobre el campo magnético de la
Tierra en un impulso nervioso que a su vez indica al animal la dirección
correcta que debe seguir para alcanzar su meta, dijo Winklhofer, cuyo
equipo considera que otros animales como las aves, los mamíferos y los
reptiles se orientan de igual manera.
El experto alemán subrayó que tan sólo una de cada 10 mil células
olfatorias es magnética y comentó que "ese es el motivo de que se haya
tardado tanto tiempo en progresar en este tipo de investigación: porque
son muy escasas".
"Localizar las células sensoriales magnéticas ha sido literalmente como
buscar una aguja en un pajar", señaló Winklhofer, quien recordó que
desde hace casi 50 años se sabía que los animales se orientaban por el
campo magnético de la Tierra, pero se desconocía hasta ahora el
funcionamiento de su brújula interna.
Los científicos muniqueses han logrado por primera vez aislar células
completas que contienen magnetita de óxido férrico del tejido de las
truchas para demostrar su magnetismo y comprobar con la ayuda de un
campo magnético en rotación su reacción, que no tenían el resto de las
células.
El hallazgo de las células es "un paso muy importante" y la condición
previa para identificar seguidamente el gen responsable de la
orientación a través del campo magnético de la Tierra, también para una
posterior comparación con el genoma humano una vez conocida la
estructura de dicho gen.
"Los humanos no tenemos un sentido del magnetismo o por lo menos no
somos conscientes de ello. Pero puede ser que nuestros antepasados lo
tuvieran. Quizás contemos con células que producen magnetita", dijo
Winklhofer.
Anteriormente, científicos alemanes de la Universidad de Duisburg-Essen
habían comprobado que los grandes mamíferos son capaces de orientarse
por el campo magnético de la Tierra y que reaccionan igualmente ante la
presencia de campos electromagnéticos como los que producen las líneas
de alta tensión.
Winklhofer destacó que los peces se desorientan ante campos magnéticos
de origen humano como las redes eléctricas sumergidas de los parques
eólicos marinos, que parecen influir en sus migraciones.
Reacciones similares se presumen en los humanos en el caso de que
contemos aun en mayor o menor medida con algún resto de ese sentido de
la orientación a través del magnetismo.
"Las investigaciones pueden tener su importancia en relación con la
llamada contaminación eléctrica", señaló Winklhofer, ya que un elevado
número de células magnéticas en el cuerpo elevaría la sensibilidad y
explicaría los males que sufren algunas personas en contacto con los
campos magnéticos.
10/07/2012 - 10:55:19
Fuente: http://www.cbtelevision.com.mx/noticia/descubren-celulas-sensoriales-que-sirven-de-brujul
viernes, 15 de junio de 2012
Bolas de piedra de Costa Rica
Bolas de piedra de Costa Rica
Errores y desinformación
(traducido del inglés y adaptado al español por Krisaltis
Versión original: http://web.ku.edu/~hoopes/balls/)
Numerosos autores han contribuido a la desinformación generalizada sobre las
bolas de piedra de Costa Rica, dando lugar a especulaciones infundadas
sobre su naturaleza y origen.
El tamaño de las bolas
En un artículo publicado en línea llamado Atlantis Rising, George Erikson hace afirmaciones exageradas sobre el tamaño de las bolas de piedra, señala que tienen "un peso de hasta 30 toneladas y medir hasta tres metros de diámetro". Según Samuel Lothrop, autor del más extenso estudio de las bolas: "una bola de 6 pies se estima en alrededor de 7,5 toneladas, una bola de 4 pies de 3 toneladas y una muestra de 3 pies de 1,3 toneladas" (1963:22). Lothrop estima que el peso máximo para la bola fue de alrededor de 16 toneladas. La bola más grande conocida mide 2,15 m de diámetro, que es sustancialmente menor que tres metros.
La redondez de las bolas
Erikson también afirma que estos objetos "eran esferas perfectas de un tamaño de 2 milímetros tanto por su diámetro y circunferencia." Esta afirmación es falsa. Nadie ha medido una de estas bolas con un grado suficiente de precisión para hacerlo. Ni Ivar Zapp, ni George Erikson ha propuesto un método para que tales medidas podrían ser hechas. Lothrop (1963:17) escribió:. ". Para medir la redondez se utilizaron dos métodos, ninguna completamente satisfactoria. Cuando las bolas grandes fueron enterradas profundamente en el suelo, pueden tardar varios días hacer una zanja a su alrededor. Por lo tanto, se expuso la mitad superior solamente y luego se midieron dos o tres diámetros con una cinta plomada. Esto reveló que las muestras más pobres, por lo general con diámetros que oscilan entre 2 y 3 pies (0.6-0.9 metros), en diámetros variados tanto como uno o dos pulgadas (2.5 -5,1 centímetros). " Debe quedar claro que este método supone que la porción bajo tierra era esférica. Lothrop también midió las bolas que fueron expuestas de forma más completa mediante la adopción de un máximo de cinco circunferencias con una cinta métrica, de la que calcula sus diámetros. Él escribe: "Evidentemente, las bolas más grandes eran el producto de la más fina artesanía, y eran tan casi perfecto que la cinta plomada mediciones de los diámetros no reveló las imperfecciones. Por lo tanto, que mide la circunferencia horizontal y, si es posible, en una inclinación hacia arriba de 45 grados hacia los cuatro puntos cardinales. No se suele determinar la circunferencia vertical, como las bolas grandes eran demasiado pesados para moverlos. Este procedimiento no era tan fácil como parece, porque varias personas tuvieron que sostener la cinta y todas las mediciones tuvo que ser comprobado. Como la variación de diámetros era demasiado pequeño para ser detectado por el ojo, incluso con una plomada, los diámetros se han calculado matemáticamente ". La fuente de las solicitudes de medidas precisas pueden provenir de errores de interpretación de tablas de Lothrop, en el que presenta los diámetros calculados en metros a cuatro decimales. Sin embargo, estos son matemáticamente calculado estimaciones, no mediciones directas. No han sido redondeados para reflejar la precisión real con la que las mediciones reales fueron tomadas. Debería ser obvio que las diferencias "demasiado pequeños para ser detectados a simple vista" no puede traducirse en afirmaciones acerca de la precisión "para dentro de 2 milímetros". De hecho, las superficies de las bolas no son perfectamente lisa, creando irregularidades que claramente exceden de 2 milímetros de altura. Como se señaló anteriormente, algunas bolas se sabe que varían más de 5 cm (50 mm) de diámetro. En la foto de la pelota más grande en este sitio web, es claro que la superficie ha sido gravemente dañada. Por tanto, es imposible saber cómo, precisamente, formaron esta bola podría haber sido.
Los fabricantes de las Bolas
George Erikson dice que "los arqueólogos atribuyen las esferas a los indios Chorotega". Ningún arqueólogo familiarizado con la evidencia ha hecho esta afirmación. Los Chorotega eran un grupo de habla Oto-Manguean que ocupó un área de Guanacaste, cerca del Golfo de Nicoya en el noroeste de Costa Rica. Los pueblos que vivían en la zona donde se encuentran las bolas fueron los oradores chibchas. Las bolas se han encontrado en asociación con restos arquitectónicos, tales como muros de piedra y pavimentos hechos de cantos rodados, y vasijas de cerámica, tanto enteros y rotos que son consistentes con los hallazgos en otros sitios relacionados con el Aguas Buenas y las culturas de Chiriquí. Estos se cree que representan los pueblos originarios ancestrales a la histórica chibcha grupo de habla en el sur de Costa Rica.
La datación de las Bolas
George Erikson y otros han dado a entender que las bolas pueden ser fechadas con 12.000 años de antigüedad. No hay evidencia que apoye esta afirmación. Dado que las bolas no pueden ser fechadas directamente por métodos tales como radiocarbono, ya que pueden ser aplicados directamente sólo a los materiales orgánicos, la mejor manera de la fecha es por el contexto estratigráfico y artefactos asociados. Lothrop excavó una bola de piedra que se encuentra en una capa de tierra separada subyacente, los tiestos de soporte de depósito que contenía la cerámica típica de la cultura de Aguas Buenas (200 aC - 600 dC). En el suelo justo debajo de este balón se encontró con la figura de una cabeza humana pintada del tipo de Buenos Aires, policromo, que data de el año 1000-1500 (ejemplos han reportely han encontrado asociados con herramientas de hierro). Esto sugiere que la bola se hizo en algún momento entre los años 600 y 1500.
Las bolas están "fuera de contexto"
Desde su descubrimiento en 1940, la gran mayoría de estas bolas han sido separados de sus contextos arqueológicos para servir como adornos para el jardín a través de Costa Rica. Muchas de las bolas estudiados por Lothrop al parecer salió de las lomas cercanas. Varios de ellos habían sido cubiertos por capas de limo fino, al parecer de los depósitos de las inundaciones y la erosión natural. Por supuesto, están "fuera de contexto" en el sentido de tener pocas asociaciones arqueológicas buenas.
Los estudiosos han ignorado
No es inusual para los autores que escriben sobre las bolas de piedra afirmar que estos objetos no han recibido la debida atención de los estudiosos serios. Si bien esto es indudablemente cierto, no es cierto que estos objetos han sido ignoradas. Tampoco es cierto que los estudios sobre los mismos ha sido de alguna manera oculta al público en general. El primer estudio académico de las bolas fue realizada por Doris Stone inmediatamente después de su descubrimiento por los trabajadores de la United Fruit Company. Los resultados de su investigación fueron publicados en 1943 en American Antiquity, la revista líder para la arqueología académica en los Estados Unidos. Samuel Lothrop, un arqueólogo en el personal del Museo Peabody de Arqueología y Etnografía de la Universidad de Harvard, llevó a cabo el trabajo de campo importante en relación con las bolas en el año 1948. El informe final de su estudio fue publicado, pero el Museo en 1963. Contiene mapas de los sitios donde las bolas se encuentran, las descripciones detalladas de cerámica y objetos de metal encontrados en y cerca de ellas, y muchas fotografías, mediciones, y los dibujos de las bolas, sus alineaciones, y sus contextos estratigráficos. La investigación adicional sobre las bolas por el arqueólogo Matthew Stirling se informó en las páginas de National Geographic en 1969. A finales de 1970, estudio arqueológico en la Isla del Caño (publicado en 1986) reveló las bolas en contextos lejanos a la costa. Sitios con bolas fueron investigados y reportados en la década de 1980 por Robert Drolet en el curso de estudios y excavaciones en el Valle del Térraba. A finales de 1980 y principios de 1990, Claude Baudez y sus estudiantes de la Universidad de París, regresó a los lugares de trabajo de campo antes de Lothrop en el delta del Diquís para llevar a cabo un análisis más cuidadoso de la cerámica de la zona, la producción de las fechas más refinados de los contextos de las bolas. Esta investigación fue publicada en español en 1993, con un resumen en Inglés que aparece en 1996. También en la década de 1990, el autor llevó a cabo el trabajo de campo alrededor de Golfito, que documenta la existencia de los ejemplos más orientales de estas bolas. En este momento, Enrico Dal Lago, un estudiante de la Universidad de Kansas, defendió una tesis de maestría sobre el tema de las bolas. El estudio más cuidadoso de las bolas, sin embargo, ha sido el trabajo de campo realizado entre 1990-1995 por el arqueólogo Ifigenia Quintanilla, bajo los auspicios del Museo Nacional de Costa Rica. Ella fue capaz de excavar varias bolas in situ, la documentación del proceso de su fabricación y sus asociaciones culturales. La investigación de Quintanilla ha sido el estudio de campo más completa de esos objetos, ya Lothrop. Mientras que en su mayor parte inéditos, la información que recogen es en la actualidad el tema de su investigación de postgrado en la Universidad de Barcelona. Incluso con la investigación actual en espera, la lista de referencias en este sitio web deja en claro que las bolas de piedra han recibido una gran cantidad de atención seria y académica.
El tamaño de las bolas
En un artículo publicado en línea llamado Atlantis Rising, George Erikson hace afirmaciones exageradas sobre el tamaño de las bolas de piedra, señala que tienen "un peso de hasta 30 toneladas y medir hasta tres metros de diámetro". Según Samuel Lothrop, autor del más extenso estudio de las bolas: "una bola de 6 pies se estima en alrededor de 7,5 toneladas, una bola de 4 pies de 3 toneladas y una muestra de 3 pies de 1,3 toneladas" (1963:22). Lothrop estima que el peso máximo para la bola fue de alrededor de 16 toneladas. La bola más grande conocida mide 2,15 m de diámetro, que es sustancialmente menor que tres metros.
La redondez de las bolas
Erikson también afirma que estos objetos "eran esferas perfectas de un tamaño de 2 milímetros tanto por su diámetro y circunferencia." Esta afirmación es falsa. Nadie ha medido una de estas bolas con un grado suficiente de precisión para hacerlo. Ni Ivar Zapp, ni George Erikson ha propuesto un método para que tales medidas podrían ser hechas. Lothrop (1963:17) escribió:. ". Para medir la redondez se utilizaron dos métodos, ninguna completamente satisfactoria. Cuando las bolas grandes fueron enterradas profundamente en el suelo, pueden tardar varios días hacer una zanja a su alrededor. Por lo tanto, se expuso la mitad superior solamente y luego se midieron dos o tres diámetros con una cinta plomada. Esto reveló que las muestras más pobres, por lo general con diámetros que oscilan entre 2 y 3 pies (0.6-0.9 metros), en diámetros variados tanto como uno o dos pulgadas (2.5 -5,1 centímetros). " Debe quedar claro que este método supone que la porción bajo tierra era esférica. Lothrop también midió las bolas que fueron expuestas de forma más completa mediante la adopción de un máximo de cinco circunferencias con una cinta métrica, de la que calcula sus diámetros. Él escribe: "Evidentemente, las bolas más grandes eran el producto de la más fina artesanía, y eran tan casi perfecto que la cinta plomada mediciones de los diámetros no reveló las imperfecciones. Por lo tanto, que mide la circunferencia horizontal y, si es posible, en una inclinación hacia arriba de 45 grados hacia los cuatro puntos cardinales. No se suele determinar la circunferencia vertical, como las bolas grandes eran demasiado pesados para moverlos. Este procedimiento no era tan fácil como parece, porque varias personas tuvieron que sostener la cinta y todas las mediciones tuvo que ser comprobado. Como la variación de diámetros era demasiado pequeño para ser detectado por el ojo, incluso con una plomada, los diámetros se han calculado matemáticamente ". La fuente de las solicitudes de medidas precisas pueden provenir de errores de interpretación de tablas de Lothrop, en el que presenta los diámetros calculados en metros a cuatro decimales. Sin embargo, estos son matemáticamente calculado estimaciones, no mediciones directas. No han sido redondeados para reflejar la precisión real con la que las mediciones reales fueron tomadas. Debería ser obvio que las diferencias "demasiado pequeños para ser detectados a simple vista" no puede traducirse en afirmaciones acerca de la precisión "para dentro de 2 milímetros". De hecho, las superficies de las bolas no son perfectamente lisa, creando irregularidades que claramente exceden de 2 milímetros de altura. Como se señaló anteriormente, algunas bolas se sabe que varían más de 5 cm (50 mm) de diámetro. En la foto de la pelota más grande en este sitio web, es claro que la superficie ha sido gravemente dañada. Por tanto, es imposible saber cómo, precisamente, formaron esta bola podría haber sido.
Los fabricantes de las Bolas
George Erikson dice que "los arqueólogos atribuyen las esferas a los indios Chorotega". Ningún arqueólogo familiarizado con la evidencia ha hecho esta afirmación. Los Chorotega eran un grupo de habla Oto-Manguean que ocupó un área de Guanacaste, cerca del Golfo de Nicoya en el noroeste de Costa Rica. Los pueblos que vivían en la zona donde se encuentran las bolas fueron los oradores chibchas. Las bolas se han encontrado en asociación con restos arquitectónicos, tales como muros de piedra y pavimentos hechos de cantos rodados, y vasijas de cerámica, tanto enteros y rotos que son consistentes con los hallazgos en otros sitios relacionados con el Aguas Buenas y las culturas de Chiriquí. Estos se cree que representan los pueblos originarios ancestrales a la histórica chibcha grupo de habla en el sur de Costa Rica.
La datación de las Bolas
George Erikson y otros han dado a entender que las bolas pueden ser fechadas con 12.000 años de antigüedad. No hay evidencia que apoye esta afirmación. Dado que las bolas no pueden ser fechadas directamente por métodos tales como radiocarbono, ya que pueden ser aplicados directamente sólo a los materiales orgánicos, la mejor manera de la fecha es por el contexto estratigráfico y artefactos asociados. Lothrop excavó una bola de piedra que se encuentra en una capa de tierra separada subyacente, los tiestos de soporte de depósito que contenía la cerámica típica de la cultura de Aguas Buenas (200 aC - 600 dC). En el suelo justo debajo de este balón se encontró con la figura de una cabeza humana pintada del tipo de Buenos Aires, policromo, que data de el año 1000-1500 (ejemplos han reportely han encontrado asociados con herramientas de hierro). Esto sugiere que la bola se hizo en algún momento entre los años 600 y 1500.
Las bolas están "fuera de contexto"
Desde su descubrimiento en 1940, la gran mayoría de estas bolas han sido separados de sus contextos arqueológicos para servir como adornos para el jardín a través de Costa Rica. Muchas de las bolas estudiados por Lothrop al parecer salió de las lomas cercanas. Varios de ellos habían sido cubiertos por capas de limo fino, al parecer de los depósitos de las inundaciones y la erosión natural. Por supuesto, están "fuera de contexto" en el sentido de tener pocas asociaciones arqueológicas buenas.
Los estudiosos han ignorado
No es inusual para los autores que escriben sobre las bolas de piedra afirmar que estos objetos no han recibido la debida atención de los estudiosos serios. Si bien esto es indudablemente cierto, no es cierto que estos objetos han sido ignoradas. Tampoco es cierto que los estudios sobre los mismos ha sido de alguna manera oculta al público en general. El primer estudio académico de las bolas fue realizada por Doris Stone inmediatamente después de su descubrimiento por los trabajadores de la United Fruit Company. Los resultados de su investigación fueron publicados en 1943 en American Antiquity, la revista líder para la arqueología académica en los Estados Unidos. Samuel Lothrop, un arqueólogo en el personal del Museo Peabody de Arqueología y Etnografía de la Universidad de Harvard, llevó a cabo el trabajo de campo importante en relación con las bolas en el año 1948. El informe final de su estudio fue publicado, pero el Museo en 1963. Contiene mapas de los sitios donde las bolas se encuentran, las descripciones detalladas de cerámica y objetos de metal encontrados en y cerca de ellas, y muchas fotografías, mediciones, y los dibujos de las bolas, sus alineaciones, y sus contextos estratigráficos. La investigación adicional sobre las bolas por el arqueólogo Matthew Stirling se informó en las páginas de National Geographic en 1969. A finales de 1970, estudio arqueológico en la Isla del Caño (publicado en 1986) reveló las bolas en contextos lejanos a la costa. Sitios con bolas fueron investigados y reportados en la década de 1980 por Robert Drolet en el curso de estudios y excavaciones en el Valle del Térraba. A finales de 1980 y principios de 1990, Claude Baudez y sus estudiantes de la Universidad de París, regresó a los lugares de trabajo de campo antes de Lothrop en el delta del Diquís para llevar a cabo un análisis más cuidadoso de la cerámica de la zona, la producción de las fechas más refinados de los contextos de las bolas. Esta investigación fue publicada en español en 1993, con un resumen en Inglés que aparece en 1996. También en la década de 1990, el autor llevó a cabo el trabajo de campo alrededor de Golfito, que documenta la existencia de los ejemplos más orientales de estas bolas. En este momento, Enrico Dal Lago, un estudiante de la Universidad de Kansas, defendió una tesis de maestría sobre el tema de las bolas. El estudio más cuidadoso de las bolas, sin embargo, ha sido el trabajo de campo realizado entre 1990-1995 por el arqueólogo Ifigenia Quintanilla, bajo los auspicios del Museo Nacional de Costa Rica. Ella fue capaz de excavar varias bolas in situ, la documentación del proceso de su fabricación y sus asociaciones culturales. La investigación de Quintanilla ha sido el estudio de campo más completa de esos objetos, ya Lothrop. Mientras que en su mayor parte inéditos, la información que recogen es en la actualidad el tema de su investigación de postgrado en la Universidad de Barcelona. Incluso con la investigación actual en espera, la lista de referencias en este sitio web deja en claro que las bolas de piedra han recibido una gran cantidad de atención seria y académica.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)