jueves, 5 de noviembre de 2009

El espectro de una hambruna mundial

IMPACTO AMBIENTAL
El espectro de una hambruna mundial
Juan José Morales

El calentamiento global tendrá un impacto negativo mucho más severo sobre la producción de alimentos de lo que se pensaba. Y, para no variar, serán los países menos desarrollados los que más profundamente lo resentirán desde un principio.

Eso se dice en un reciente estudio realizado por investigadores de Estados Unidos, Canadá, Europa y Australia, publicado en The Proceedings of the National Academy of Sciences, de Estados Unidos.

Señala el estudio que en un principio, el aumento en la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera —al cual se debe el calentamiento global— tendrá como efecto incrementar la actividad fotosintética de las plantas y por tanto una mayor productividad agrícola, lo cual se traduciría en cosechas más abundantes. Al mismo tiempo, el aumento de temperatura permitirá ampliar la frontera agrícola hacia latitudes más altas, donde actualmente el frío no permite los cultivos, y eso también ayudaría a producir más alimentos.

Pero esos aspectos positivos —añaden los investigadores— ocurrirán solamente en las zonas templadas. Es decir, en los países más desarrollados, como Estados Unidos, Canadá y las naciones europeas. En las regiones tropicales, en los países más pobres, el panorama será totalmente distinto.

En esas regiones, será suficiente un aumento de sólo uno o dos grados en la temperatura media para ocasionar serios problemas a la agricultura al incrementarse la tasa de evaporación del agua, cosa que tendrá efectos devastadores sobre los cultivos de temporal. Estiman los autores del estudio que ese pequeño incremento de temperatura podrá ocasionar la pérdida de 135 millones de hectáreas de tierras laborables en el trópico.

Eso sin contar que al hacerse más cálido el ambiente, habrá una proliferación de malas hierbas y de insectos que destruyen los sembradíos.

También prevé el estudio que, debido al cambio climático, habrá una mayor incidencia de fenómenos meteorológicos como severas ondas cálidas, sequías, tormentas, huracanes y otros, capaces de destruir las cosechas. Un ejemplo de lo que puede esperarse, dicen, fue lo ocurrido en Italia durante el excepcionalmente cálido verano de 2003, cuando la temperatura estuvo seis grados por encima de lo normal en esa época del año: se perdió más de la tercera parte la cosecha de maíz en el rico valle del Po, el granero de Italia. Mencionan también las sequías ocurridas en Africa durante las décadas de los 80 y 90, que mataron entre el 20 y el 60% del ganado en varios países.

A plazo más largo, después de 2050, el desastre comenzaría también a afectar a los países de las altas latitudes y cancelaría los efectos positivos iniciales del calentamiento. Una vez que el aumento de temperatura sobrepase los cinco grados, dice el estudio, en esas regiones comenzará a haber graves problemas de plagas, sequías, tormentas y demás.

La producción mundial de granos —maíz, trigo, arroz, frijol, cebada, etc.—, que aportan las dos terceras partes de las proteínas que consumen los seres humanos, tendrá que aumentar al doble —o sea a cuatro mil millones de toneladas anuales para el año 2100—, tan sólo para satisfacer la mayor demanda originada por el aumento de población, subrayan los autores del estudio. Pero si las cosas suceden como pronostica el estudio, eso no podrá lograrse y el resultado será una espantosa hambruna a nivel mundial.

Fuente: http://www.naturalezamaya.org/secciones/calentamientoglobal/hambruna-viene.html