sábado, 12 de junio de 2010

¿Por qué comer menos carne?




En un mundo en donde el cambio climático es a todas luces un problema mundial, el consumo de carne por parte de la población en general deja de ser un aspecto de sola compasión por los animales y llega a trascender hacia vías de desarrollo sostenible para las personas. Entonces surge la pregunta, ¿cuáles son los motivos concretos por los cuales no se debería comer tanta carne?

Las respuestas suelen ser varias, y se examinarán las más resaltantes según más se trataron en la historia. En primer lugar, están quienes prefieren seguir comiendo carne por motivos biológicos, expresando que es importante para el desarrollo del cerebro y así se ha dado en la evolución, porque el ser humano está encima de la cadena alimenticia dada su ventaja en el uso del intelecto para preservar su propia especie. Es cierto que la carne puede favorecer en ciertos aspectos el desarrollo humano, pero el consumo de carne todos los días es un acto innecesario porque más que ayudar suele generar toxinas en el cuerpo cuyo resultado se ve generalmente en problemas al corazón y exceso de grasas. Por otro lado, el hecho de que el ser humano haya tenido tanta ventaja sobre otras especies no lo justifica para hacer de estas lo que quiera de forma ilimitada, sino lo contrario, debiera aumentar la empatía, comprensión y cuidado hacia los animales.

No es viable el consumo indiscriminado de carne también porque está afectando al ecosistema, en forma de, por ejemplo, metano generado por la ganadería indiscriminada, liberado por los miles de animales como ocurre con las vacas. Esto aumenta el calentamiento global y sus efectos, como sequías e inundaciones, afectan a poblaciones enteras en diversas partes del globo, dañando su economía y formas de vida. Podría decirse que esto no tiene nada que ver con la propia nación y que cada quien tiene derecho o no a comer carne porque, después de todo, los animales se comen entre sí y nadie dice nada. Pues, es cierto que hay ciertas especies de animales que se comen entre sí, pero recuérdese que esto no sucede todos los días mañana-tarde-noche, multiplicado por seis mil millones de seres humanos que pueblan el planeta Tierra. Y el que no tenga que ver necesariamente con la propia nación no es del todo cierto, ya que los ecosistemas no reconocen fronteras entre países, y dejar de lado esto supone un egoísmo que acarreará en sí mismo, por lo mismo que el ambiente es un todo interrelacionado, en donde cada especia depende de una y una de otra, incluyendo la vida vegetal que no es animal.

Comer menos carne supone también mantener una buena calidad de vida en cuanto a salud, esto porque, a pesar que la carne posee proteínas que otros alimentos no poseen, también contienen elementos perjudiciales para el ser humano, como las conocidas carnes rojas, y claro está que esto no ocurre diariamente, lo que no se extiende hacia otras especies como la gallina, dando en claro que estas personas, las que consumen carne diariamente, solo toman medidas de salud cuando ven su bienestar perjudicado directamente. Hay quienes podrían decir que esto es normal, porque preservar la propia vida es natural. Sin embargo, en este caso existe falta de empatía hacia las demás especies, lo que puede conocerse como especismo, el menospreciar a estas otras especies solo por su condición de no-humano, y además tenerlas como una especie esclava que existe solo para consumo humano.

En cuanto a los derivados de animales, como la leche, huevo o queso, es cierto que algunas de sus proteínas son necesarias para el desarrollo humano en alguna etapa del crecimiento, pero no significa que se los ingiera toda la vida o, en todo caso, demasiado recurrente. El argumento a favor de tomar leche todos los días no se sostiene, hay gente que es intolerante a la lactosa porque justamente no ha sido diseñada para el consumo de todos los humanos, a comparación de la leche materna humana. Ello responde a un propósito comercial más que de salud.

El trato a los animales que se les da para que al final pasen al plato de comida de alguien deja mucho que desear, porque mayormente y en muchos países se los somete a stress, a estar en jaulas demasiado estrechas y a condiciones en donde incluso incurren al canibalismo. Un argumento que estaría a favor de esto es que los animales no sienten. Los argumentos que puedan ir contra los sentimientos de los animales ya no se sostienen porque queda demostrado que ellos sienten de una u otra forma, se estresan, se deprimen, se alegran, etc. Quizá no tengan las mismas cualidades humanas, pero no significa que se los menosprecie solo por no ser humanos. Puede decirse que en la naturaleza las acciones de destrucción hacia algún ser vivo, como el caso de algunos chimpancés, por mero placer viene desde siempre, pero también cabe recordar que el ser humano ya no es más un mero chimpancé y posee un uso del intelecto más complejo, pero así como también hay actos de destrucción, hay actos de empatía, como cuando un gorila presta sus herramientas –una piedra y base- a otro al ver que aquél no tiene con qué abrir sus semillas. Otro argumento que podrían expresar los que defienden el consumo de animales es que su mantenimiento puede mejorarse, pero esto no quita que aún hay un menosprecio al matarlo indiscriminadamente para un consumo innecesario que más que beneficio provee daños al propio ser humano y al planeta entero, como los que se está demostrando en este ensayo.

Otro motivo para dejar de comer tanta carne es la tala de árboles para dar espacio a la ganadería indiscriminada. Esto está dejando sin hábitat a cientos de especies animales que nada tienen que ver con el consumo de una hamburguesa en un restaurante. Si lo que los consumidores de carne proponen que es por cuestiones de supervivencia evolutiva que su consumo se hace necesario fuera cierta, entonces se tendría en reconsideración su consumo masivo, empezando por moderar la propia ingesta, lo cual es un acto que cumple con los propios principios dados para defender el consumo de animales. ¿Por qué?, porque si la tala de árboles y el calentamiento global es un problema de supervivencia de la especie humana, entonces el consumo de carne lo es también, ya que promueve el deterioro ambiental del planeta entero.

Al dejar de comer tanta carne provocaría que el monocultivo de maíz, que alimenta a las gallinas, además de los humanos, se viera directamente reducido. Este monocultivo está afectando de modo contraproducente especies nativas y por lo tanto tiene un impacto negativo hacia el ecosistema. La disminución en el consumo masivo de gallinas tendría efectos positivos más allá de lo inmediatamente perceptible.

Podría aludirse a que por motivos culturales no se puede dejar de comer carne tan fácilmente. Esto es cierto, por eso el propósito de este ensayo no es el de dejar abruptamente su ingesta, sino dar motivos por qué no es viable comer animales tanto como hasta ahora se ha hecho, y que por encima de costumbres culturales está el ecosistema que se ve actualmente en deterioro con sus consecuencias ya citadas.

Por otro lado, dejar de comer carne solo por creencias religiosas no es un acto de compromiso con el ecosistema, ya que solo responde a un egoísmo de querer ascender en su espiritualidad, porque si el caso fuera contrario, o sea, si comer animales fuera bien visto en algunas religiones –como en la católica-, definitivamente que se haría, como ya ocurre actualmente. De lo que se trata al dejar de comer carne, o de disminuir en lo posible su ritmo de consumo, es de tomar plena consciencia, o lo más que se pueda, de que se trata de un asunto serio que ya rebasa fronteras nacionales. Además de la compasión hacia otras especies, es también por la propia supervivencia. Por esto, no es problema que los que necesiten por razones terapéuticas coman carne, sino aquellos que por motivos innecesarios lo hagan todos los días.

En consecuencia, la ingesta masiva de carne no se sostiene por lo mencionado anteriormente, y quienes apoyen su consumo indiscriminado, y más aún los que lo hagan solo por mero placer, necesitan reconsiderar sus ideas ante los cambios que están ocurriendo en el planeta, puesto que involucra a todos, humanos o animales. Lo beneficioso en dejar este consumo de la forma en la que se ha venido haciendo aportará beneficios a largo plazo, ya que se evitaría un deterioro mundial del ecosistema planetario, lo que puede dar la oportunidad para volverse hacia la naturaleza y tener una mayor comprensión y compasión hacia otras especies que por diversos motivos, sea culturales o religiosas, se los creía meramente inferiores.

4 comentarios:

gabriel dijo...

hola amiga como estas, muy lindo tu blog, yo soy vegetariano vegano, no concumo nada de origen animal, y puedo decir que me siento muy bien, lo soy por una cuestion de etica y respeto hacia los animales ya que ellos tienen el mismo derecho a la vida en este planeta que nosotros, me impulsa la compasion hacia ellos, te deseo lo mejor, mucha luz!!!!!

Krisaltis-Crisaltis Diamantis dijo...

Saludos Gabriel. Gracias por tu comentario, no más que no soy amiga, soy amigo. Te felicito por tu iniciativa y espero que crezca el número de gente que son como tú. Gracias por los buenos deseos. Te invito a seguir indagando en el blog, hay bastante material diverso. Éxitos.

Maria Luisa Beltràn dijo...

Hola, buenas noches estoy leyendo tu artìculo es interesante, todas son buenas aseveraciones en cuanto al consumo de carne sin embargo no he conceguido dejarla aunque si la consumo mucho menos, ademas que està ahora muy cara. Gracias.

Krisaltis-Crisaltis Diamantis dijo...

Hola y muchas gracias por tu participación en mi blog. Lo ideal sería que dejes paulatinamente la carne y consumirla eventualmente cuando sea necesaria según tu organismo. Te recomiendo que visites a un nutricionista para que vea tus necesidades diarias ya que cada persona posee diferentes necesidades en la alimentación, la idea de ser vegetariano es no solo evitar el uso de animales como mercancía sino también mejorar la salud personal.