lunes, 3 de octubre de 2011

Sentido de vida



Sentido de vida

Por Krisaltis


            En el diario existir de las personas no son muchas las veces en las que uno se pregunta y se pone a reflexionar acerca del sentido de la propia existencia, viviendo las cosas como si estuvieran dadas de por sí, listas para que uno cumpla su función en la sociedad o en la Tierra. Sin embargo este texto se propone a dar una reflexión acerca del sentido de vida, cuyo carácter no se lo tiene en cuenta sino en momentos de crisis o en los últimos años de vida. Pero para poder hacerse una idea de lo que implica hablar del sentido de la vida, hay que preguntarse por el sinsentido.

            En efecto, cuando uno nace la vida parece tener sentido, pero eso es porque ya existe una idea social preconcebida que le da una noción a cada individuo qué hacer. Por ejemplo cuando uno nace en una sociedad religiosa es más probable que piense que su vida está llevada y guiada por la mano de algún ser sobrenatural. Pero no siempre esto logra satisfacer a uno y entonces empieza un escepticismo, en donde el sentido de vida cambia y pasa a ser otro dependiendo de la perspectiva de la persona. ¿Por qué hay tantos “sentidos”? Uno podría decir que los hay tantos como personas existen. La cuestión es que uno se empieza a dar cuenta que la vida en última instancia no tiene sentido. Y no la tiene no porque no haya nada por qué vivir, sino porque simplemente las cosas siguen su curso independiente de uno. Y esto podrá parecer muy crudo y que podría ofrecer ciertas tendencias al suicidio o algo por el estilo, sin embargo contiene dentro de sí el potencial de ofrecer una calidad de sentido de vida consciente más que simplemente creerse que cada uno tiene un mero papel, cual guión en un teatro.

          Y aquí está la cuestión central del asunto, que no se trata solo de dar una mera respuesta provisional diciendo que el sentido de vida es importante porque el sentido mismo le da validez. Eso es una auto-respuesta que en vez de decirnos algo sobre la comprensión de la existencia simplemente nos la pone de lado por un momento. La cuestión es simple y a la vez compleja, la existencia misma no tiene sentido. Nada escapa a esto, ni siquiera decir que existe un dios que otorga sentido a todo, porque en el trasfondo está el sinsentido, cuyo sentido simplemente lo genera este ser sobrenatural. Es como decir que en el trasfondo de un dibujo se encuentra el papel, en donde el dibujo es el sentido y el papel es el escenario en donde uno proyecta el sentido. Alguien puede decir que es dios quien hace los dibujos, pero en ese caso habría que ampliar la percepción y ver a dios como dentro de una habitación dibujando algo, cuyo sentido ese dios mismo se lo genera, existiendo el trasfondo del sinsentido, ¿y quién le da sentido a la habitación con el dibujante?

            El sentido de vida uno se lo genera con el fin de mantener la propia existencia y de vivir moderadamente bien, o al menos ésa sería la idea. La gente que decide terminar con su vida porque no le ve sentido a nada no lo hace porque realmente comprende que la vida no tiene sentido, si lo hiciera comprendería que así como no tiene sentido la existencia, tampoco lo tiene darle un único sentido “terminando” su propio sinsentido, mayormente lo hacen por decepciones que por crisis de esta índole. Pero esto es más complejo y necesitaría un estudio más amplio, las variables son tantas que se requeriría de una labor más minuciosa, aquí solo se enfocará en que la existencia misma no tiene sentido y que todo lo que uno hace en ella es una fabricación posterior para poder vivir como vivimos. La persona promedio no suele vivir más de 100 años en los tiempos actuales, lo que aquí pensamos como muy importante dentro de unos millones de años quizá nadie sepa que era importante, pero eso no significa que su importancia actual sea menor, eso solo sería reducir la visión de las cosas a las escalas del tiempo. Lo que quiero decir es que la comprensión del sinsentido le da mayor fuerza al sentido de la vida porque es lo que permite que continuemos existiendo como seres humanos –porque ser humano no es solo algo biológico, sino también cultural. El sentido que se tiene ahora es una continuación de una cadena de organización que viene desde lo infinitamente pequeño, y me refiero a las propiedades que emergen desde los átomos, hasta el hidrógeno, pasando por toda la tabla periódica de los elementos hasta terminar en las algas que otorgan oxígeno y que todo esto está en un ecosistema. 

Existe una línea “ascendente”, podría decirse, hasta donde se sabe que termina en el sentido de vida –si es que no hay algo más que no percibamos- que la sociedad se da para poder subsistir, una línea imaginaria en donde la auto-organización se desenvuelve hasta generar planetas como el nuestro y auto-organizaciones psíquicas que son las que otorgan un rumbo a la comunidad humana, teniendo en cuenta que cada grupo humano tiene sus diferencias, pero semejantes entre sí en cuanto darle un sentido a las cosas. El sentido de vida dado como si ya existiera no existe, sino que uno lo genera a medida que evoluciona, se desarrolla, e intercambia con el entorno. No se trata de imaginarse que por ejemplo una planta es una planta porque ya existía una imagen de lo que la planta sería, la planta puede morir en cualquier instante por una pisada o por una inundación, de lo que se trata es de ver que existe en los hechos un modo de organización que permite al universo desarrollarse, sin el cual nada existiría.

            Se puede decir que eso pasa en casos excepcionales como en la Tierra y que en el universo no es común ver ello. Es cierto que no es común verlo, pero también es cierto que la organización involuntaria de la relación entre los diferentes elementos químicos generan propiedades emergentes y que el hecho que exista la Tierra como la conocemos no significa que se haya de dejar de pensar en que nuestra propia organización que da sentido a la vida sea menos significativa, es más bien todo lo contrario, a pesar del sinsentido aún existe sentido de la forma más refinada, si se quiere llamar así, que se da en el pensamiento-sentimiento. Tener en cuenta que el fundamento de todo esto es el sinsentido le otorga a uno también la posibilidad de ser más tolerante con la perspectiva de otros, claro está que tampoco es para caer en el relativismo diciendo que todo acto es aceptable, hay cosas que si no estuvieran legisladas la comunidad humana no existiría como tal o de otro modo se exterminaría. El sinsentido permite comprender las cosas más allá del lenguaje, lo que podría llamarse una experiencia mística, porque al comprender las cosas desde esta perspectiva, se las aprehende como son, o al menos como son humanamente perceptibles con todos sus matices posibles.

            Todo esto nos conduce a pensar que nadie tiene la verdad absoluta, que las personas pueden tener pensamientos diferentes y aun así respetarse, que el valor de la existencia está en que es una rareza en lo existente, que el sentido de vida se vive mejor cuando se comprende que no hay un sentido absoluto, sino que existe un sinsentido que permite todo aflorar y comprender lo que existe según la cosmovisión que uno tenga o se forme. Es más sano tener una perspectiva de sinsentido desde el cual partir hacia un sentido, que pensar que existe un sentido único y que debe ser impuesto –camuflado como sea que se camufle- a todos por igual. Una visión menos dogmática, más compleja y menos simplista se puede dar a partir de una apertura hacia el sinsentido. Sin embargo, este sinsentido no puede ser pensado, sino vivenciado, no puede decirse que simplemente hay algo allí que no puede explicarse aplicándosele un sentido al momento de describirlo, ha de ponerse en práctica.

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