martes, 28 de julio de 2009

Sobre la naturaleza de los dioses



Sobre la naturaleza de los dioses

Por Krisaltis


Dentro de la diversidad de mitología existente en el planeta, los dioses no se han presentado exclusivamente bajo una única forma. Inclusive los dioses tienen poderes limitados. El presente artículo no pretende ser una investigación demasiado a fondo al respecto, pero sí presentará las diferentes cualidades en los diferentes modos de manifestación de los dioses –muy aparte de considerarlos como proyección humana o arquetipos. En caso de que alguien guste de seguir indagando, queda invitado incluso a pulir lo que en este artículo se demostrará. Así, pues, queda aclarado el propósito de este texto y sus presentes limitaciones.


La diferencia de clases entre los dioses de las diversas mitologías algunas veces resulta difusa. Esto es así porque, muy probablemente, al inicio se mostraban de alguna forma –por ejemplo como seres físicos- pero que con el tiempo pasaron a representar algo más, como algún poder en la naturaleza. Es por esto que será posible evidenciar que algunos dioses aparecen como entidades físicas y no-físicas al mismo tiempo. Sin embargo, para poder hablar de sus diferencias, se hace bien en empezar a demarcar las clases respectivas de estas divinidades. Y uno puede encontrarse con los que: se presentan como omnipresentes, omniscientes; se presentan como entidades no-físicas pero limitadas a cierto ámbito de la naturaleza o realidad; se presentan como seres físicos que alguna vez visitaron a los humanos para, por ejemplo, impartir conocimientos. Se procederá a explicar cada una de sus clases según el orden respectivo.


Para empezar, el dios judeo-cristiano representa una divinidad omnipresente. Éste se manifiesta como hacedor de todo y observador de todo cuanto hay, incluso autor tanto del bien como del mal, veamos la versión católica, Isaías 45-7:


“Yo soy Yavé, y no hay otro más; yo enciendo la luz y hago las tinieblas, yo hago la felicidad y provoco la desgracia, yo Yavé, soy el que hace todo esto”[1].


Un caso similar se da con Ngai, en la religión Maasai, una deidad hacedora de todo lo existente, pero que no se le puede limitar a identificaciones masculinas o femeninas. En Brahman de la religión Hindú, el maestro Shankaracharya dice lo siguiente:


“Todas las modificaciones de la arcilla, tales como una jarra, o las diferentes piezas de la alfarería, que han sido aceptadas por la mente como reales, no son, en realidad, más que arcilla. Igualmente, todo este universo que ha sido producido por Brahman, en sí mismo no es más que Brahman y nada más que eso. Porque deriva su existencia de Brahman, que es la única Realidad autoexistente. Por lo tanto, nuestro mismo Ser eres tú, puro, supremo Brahman, el primero sin segundo”[2]


Con los nativos americanos del Norte también se da la presencia de una divinidad omnipresente. Se lo ve en las palabras del jefe Gayle Pino Alto:


“Todo lo que nos es dado por el Gran Espíritu es sagrado: la vida, la muerte, el deseo de evitar la muerte y el deseo de recibirla, la pena, el hambre, la cólera, el crecimiento.”


Conocido también como Wakan Tanka, tiene algunas connotaciones similares a Brahman. Ambas son entidades que lo abarcan todo.

En la religión Yoruba se tiene a Olodumare,

“(…) Dios único, omnipotente y creador del todo, del Yorùbá Olòdúmàré (Señor al que va nuestro eterno destino), es la manifestación material y espiritual de todo lo existente”[3]


Asimismo se tiene el caso de los dioses no-físicos pero limitadas en cierto sentido. Se trata del caso de los dioses paganos. Pueden representar algún aspecto de la realidad, o simplemente ser poderes que interactúan activamente entre este mundo y el llamado divino. Un ejemplar se aprecia en los diversos orixás –ser sobrenatural- que existen. Estos tienen dominio sobre el agua, la tierra, el fuego, la guerra, etc. Así se tiene, por ejemplo, a Ogúm, considerado como dios de la guerra, o a Xangò, dios del rayo y de la justicia, así como del fuego. Dentro de la mitología eslava también se pueden encontrar más ejemplares de esta clase de dioses. “Fertunz. Dios de los vientos de la mitología eslava. Disipaba nublados y tempestades y reunía las nubes que fecundarían la tierra.”[4]


En Sudamérica se tiene a la Pachamama, relacionada con la naturaleza, productora de alimentos y demás. Por otro lado en el panteón griego se tiene a Deméter, “diosa de la fertilidad cuyo culto viene de antiguo”[5]. En el panteón hindú puede encontrarse a Yama. “El dios hindú de la muerte. Literalmente el “refrenador”. Originalmente se le concibió como el que habitaba el cielo superior, amigo de los muertos. Pero su papel fue transformándose hasta convertirse en el terrible juez que castiga los crímenes de los hombres”[6]. También se tiene a Surya como dios que representa al Sol, muy similar al Inti incaico. Entre los pueblo escandinavos se presenta a Hela como diosa de la muerte.


Así, pues, queda demostrada brevemente la diferencia entre dioses omnipresentes y/o creadores de todo, y los dioses limitados a ciertos ámbitos de la realidad. Lo siguiente será lo que corresponde a los dioses que alguna vez se aparecieron físicamente ante los seres humanos, según la historia de cada cultura. En la mitología egipcia se tiene, por ejemplo, a Osiris. “(…) reinando entre los hombres, a los que enseñço los adelantos de la civilización: labrar la tierra, forjar los metales y el cultivo de la vid”[7]. Según el Popol Vuh, Tohil enseña a los hombres a producir fuego. Entre los celtíberos existe la diosa Atecina. “(…) Cuidaba de la observancia de las leyes y había enseñado a los hombres los rudimentos de la civilización”[8]. Por otro lado se presenta al dios asirio Anu, “(…) que salió del mar Rojo para enseñar a los hombres todas las ciencias y artes”[9]. Así, otros ejemplares más, como Quetzaltcoatl, se pueden encontrar en la mitología de los pueblos.


Y para terminar, se hará mención de una clase de divinidad muy peculiar que incluso tiene influencia ante los demás dioses. Se trata de los dioses del destino. Un ejemplo muy destacado en la mitología griega es el caso de las Moiras. “(…) las Moiras vigilan las infracciones de los dioses y de los hombres y no quedan tranquilas hasta que el malhechor haya recibido su merecido (…)”[10]. Viendo en la Teogonía 220 de Hesíodo: “Y parió a las Moiras y a las Keres inhumanas, Cloto, Lacesis y Atropos, que a los hombres mortales dispensan al nacer bienes y males, y persiguen los crímenes de hombres y de Dioses, y no renuncian jamás a su cólera inexorable mientras no hayan tomado del culpable una venganza terrible.”


En conclusión, como se dijo más arriba, existen tres clases de dioses. Esta clasificación no niega que algunas veces una divinidad aparezca bajo la forma de una u otra clase específica. Con el tiempo las creencias van cambiando y junto con ellas la forma de manifestación de los dioses. Asimismo, se reconoce una última clase de divinidad muy peculiar que puede incluso ser más fuerte que los otros dioses. Queda aclarado, al menos en parte, el tema sobre la naturaleza de los dioses.

Mazel Tov



[1]La Biblia”, traducida, presentada y comentada para las comunidades cristianas de Latinoamérica y para los que buscan a Dios. Edición revisada 1995. Editorial Verbo Divino.

[2] “La joya del discernimiento”, fragmento 251.

[3] De Wikipedia.

[4] “Diccionario mitológico”, por Antonio C. Gavalda. Editorial Sintes. Barcelona.

[5] “Diccionario de símbolos”, por José María Albert de Paco. Editorial Optima. España, 2003.

[6] “Seres de la oscuridad”, por Mario Cruz. http://www.lassombrasdemariocruz.com.mx/seresdelaoscuridad.html

[7] “Diccionario mitológico”, por Antonio C. Gavalda. Editorial Sintes. Barcelona.

[8] Ibid.

[9] Ibid.

[10] “Los dioses de Grecia”, por Walter Otto, pág. 259. Ediciones Siruela, S.A. Madrid, 1993.