sábado, 31 de julio de 2010

Punto de equilibrio energético


Punto de equilibrio energético



Por Krisaltis-Crisaltis



El punto de equilibrio energético es la parte por la cual la emanación energética del cuerpo espiritual se hace mucho más manifiesta éste. Así como uno tiene un punto de equilibrio físico para poder mantenerse al caminar o al manejar una bicicleta, sucede similar con uno mismo en el campo energético. La importancia de este equilibrio es que nos permite hacer las cosas sin mayor dificultad a que si no supiéramos cómo fluir con esa parte del ser. El uso de las metáforas será importante para comprender este concepto de mejor manera.

La existencia se basa en la auto-similitud de maneras y formas de expresar la realidad en diferentes escalas, ya que todo lo existente está conectado entre sí. La siguiente metáfora está basada en esa “auto-repetición” del todo, pero teniendo en cuenta las diferencias de cada escala, por lo cual no será una mera metáfora. Imagínese que se tiene que aprender a manejar bicicleta.

Imagínese que se tiene que aprender a manejar bicicleta. Normalmente uno no puede hacerlo porque sí, ha de aprender a maniobrarse a sí mismo para lograr cierta soltura y así, al final, conducir la bicicleta sin mayor incomodidad. Es importante la práctica, y en especial saber de qué modo es mejor el maniobrarla. Uno no tiene consciencia verbal para describir que el punto de equilibrio se encuentra en un lugar en especial, sin embargo puede sentirlo. Se hace sentir más cuando, por ejemplo, si uno se inclina demasiado, caerá, o que si se queda demasiado tiempo estático, también caerá. Cualquier maniobra inadecuada generará que uno se caiga de la bicicleta. Algo similar sucede cuando uno trata de manejarse en campos energéticos –en el sentido espiritual- ya que en principio no todas las personas saben manejar su propio punto de equilibrio en ese campo dimensional, del mismo modo que a algunos les toma más tiempo manejar bicicleta que a otros. Por supuesto, una bicicleta no es lo mismo que un ser humano y su cuerpo energético, de modo que hasta no hay que igualar totalmente el manejo de bicicletas al fluir energético. El punto de equilibrio puede mostrar, según su ubicación, la tendencia de la personalidad hacia ciertas actitudes, lo que no se da cuando se maneja una bicicleta. Por ejemplo, si el punto se concentra en la parte de la garganta, será muy probable que la tendencia del sujeto sea a saber expresarse mediante palabras.

Un punto de equilibrio energético es aquel por el que una persona al manejarse en esos niveles, puede desenvolverse con mayor o menor dificultad. Usualmente las personas que ya están acostumbradas a proyectarse en lo espiritual no se dan cuenta de este aspecto, y es porque ya forma parte habitual de uno al estar acostumbrado a caminar y no percatarse de su punto de equilibrio hasta que se lo hacen notar haciéndoselo perder, como sucede habitualmente en algunas técnicas de combate, donde se busca hacer caer al oponente justamente mediante esta manera. El propósito de este escrito es hacer una pausa y observar ese detalle que normalmente se suele pasar por alto al momento de enseñar cuestiones de esta índole.

Para empezar a ser conscientes del punto de equilibrio energético, es importante primero con percibirse totalmente. A partir de la auto-percepción uno podrá reconocer que hay alguna o algunas partes que más fuertes se sienten a comparación de otras zonas del ser. Si no resulta sencillo detectar esa parte en especial, entonces se puede hacer una suerte de escáner energético, pasando por cada parte del cuerpo, visualizándola y ayudándose uno mismo de la imaginación, de ser necesario. Cuando uno haya sentido todas las partes del cuerpo, como piernas, pies, manos, cabeza, etc., puede detenerse un momento a ver si hay algún lado que más se hace sentir que otras.

Si al principio no se puede detectar, no hay por qué preocuparse. La primera vez que se maneja bicicleta uno no entiende exactamente por qué no se logra manejar. Puede pasar más de una vez hasta reconocer el punto central de equilibrio, y otro poco más para fluir con él. Pero imagínese que ya se ha detectado esa parte en particular, lo siguiente que puede hacerse es concentrarse desde allí y visualizar que se expande por todo el cuerpo. La importancia de esto es que con el equilibrio detectado y difuminado por todo nuestro ser, se logre una mayor coordinación al momento de moverse en el campo energético.

Cuando se haya logrado una mejor práctica con esta parte del aprendizaje sobre el equilibrio energético, lo siguiente será ponerse protección. Esto es tan relevante en temas espirituales porque así como en la naturaleza no todo es pacífico, tampoco en lo energético es así. Con la protección puesta bastará para sentirse seguros al moverse en el campo multidimensional, al menos más seguros que de no contar con uno. La implementación de esta protección puede surgir de uno mismo a partir de ese equilibrio. Uno podrá sentir más claramente que el punto central de expresión de energía parte de una zona en particular que se explaya hacia todo el ser, para pasar a proyectarse como protección, o como lo que quiera hacerse, desde generar sanación energética hasta visualizaciones más complejas de la realidad.

Sin embargo, poner en palabras todo esto es fácil. Así como nadie aprende a montar bicicleta tan solo por el hecho de verlas, tampoco se aprende a fluir en el multidimensional espiritual solo leyendo o escuchando sobre el tema, sino que es preciso ponerlo en práctica, y no solo una vez, sino las veces que uno siente necesarias y según sienta la confianza de hacerlo. Es relevante mencionar el hecho de que esto se trata más que nada de una comprensión interna más que de solo un hobbie. Se ha de tomar el tema de manera madura y lo más consciente posible, lo que se conoce como madurez espiritual.

Por todo lo dicho puede decirse que el punto de equilibrio espiritual es importante para fluir en campos diferentes al físico. También es pertinente recalcar que sin esta toma de consciencia acerca de esa parte en especial, será más difícil entender muchos bloqueos o distorsiones energéticas propias de uno que normalmente uno no tiene explicación y adjudica a otras causas. No significa que todo tenga que ver con el punto de equilibrio, pero tampoco significa que no hay afecciones que surjan de allí, como la dificultad por fluir en esos niveles de realidad o el de “percibir” cosas. En conclusión, la práctica y la constancia son garantía de poder tomar consciencia de ese punto de equilibrio energético, que servirá no solo para poder expresarse mejor en lo multidimensional, sino también para comprendernos a nosotros mismos.